Galicia también arde en marzo

En tres semanas han ardido 800 hectáreas, casi la mitad que en todo el año pasado. La negligencia en las quemas de matorral y la ausencia de servicios de extinción son algunas de las causas


redacción / la voz

Una persona muerta y más de 800 hectáreas de monte quemadas es el balance de tres semanas de incendios, los primeros de este 2015. El 10 de marzo se registraban los primeros fuegos, y hasta las lluvias de esta semana Galicia no ha dejado de arder: desde Pena Trevinca hasta Poio, pasando por Santiago, Meira o Ponteareas. Aunque la Consellería do Medio Rural no hace balance de la superficie quemada hasta que finaliza la campaña de incendios, bien entrado el otoño, los datos parciales de cada uno de los fuegos dan como resultado esa cifra de más de 800 hectáreas quemadas.

¿Es habitual que ocurra en una época tan húmeda?

No es extraño. Según explica Francisco Dans del Valle, director de la Asociación Forestal de Galicia, que aglutina a propietarios particulares y a comunidades de montes, «marzo es normalmente un mes con períodos muy secos con nordés, que en zonas ganaderas se aprovecha para hacer quemas de matorral. Por eso no es extraordinario que esto ocurra, y las estadísticas así lo reflejan». Hay otras causas, añade Dans, pero buena parte de los focos de fuego que se originan en esos inicios de la primavera obedecen a estas quemas de matorral o a negligencias en quemas controladas. Además, otro factor cuya importancia no debe despreciarse es que los servicios de extinción todavía no están operativos, de manera que un incendio que en plena temporada se atajaría rápidamente puede ahora llevar más tiempo. Y en este caso el tiempo se traduce en superficie quemada.

¿Explican las quemas de matorral los grandes incendios de Ponteareas?

No. En Ponteareas se quemaron hace una semana 350 hectáreas de monte, en el que hasta el momento es el incendio más importante -en realidad fueron varios focos- de los que se produjeron en Galicia en lo que va de año, hasta el punto de que la Xunta llegó a pedir la intervención del Ejército. En este caso, explica Dans, el monte comunal tiene una gran presencia y hace dos décadas generaba una gran conflictividad. «Hoy ya no. Hoy hay montes comunales bien gestionados, y en poco tiempo se ha conseguido una actividad económica importante». Están abandonados, sin embargo, los montes particulares que los rodean. «Están abandonados y muy cerca de las aldeas. Y ahí hay un problema, porque hay gente que quema cuando algo les molesta. Y todo esto frente a montes que tienen una silvicultura moderna. Todos estos incendios son intencionados, y han ardido zonas perfectamente gestionadas».

¿Son mucho esas 800 hectáreas que han ardido ya?

Cualquier incendio es mucho, y si comparamos ese dato con el balance del año pasado, la conclusión es la misma. En el 2014 ardieron en Galicia 2.001 hectáreas de superficie forestal, de modo que en apenas tres semanas de ese año habría ardido casi la mitad que en todo el ejercicio pasado. No obstante, hay que tener en cuenta que el año pasado fue especialmente bueno. En el 2013 habían ardido algo más de 19.000 hectáreas, y en el 2011, 42.000.

¿Como evoluciona este problema en Galicia?

La respuesta a este interrogante es alentadora: «La tendencia es a bajar la superficie quemada», dice el director de la Asociación Forestal de Galicia. Los datos de la Xunta confirman esa aseveración, aunque es más cierta si lo que se tiene en cuenta es la cifra de incendios. Así, según los datos del Plan de Incendios de Galicia (Pladiga) del 2014, el último disponible hasta el momento, en el 2013 se contabilizaron en la comunidad 3.587 fuegos, frente a los 10.618 que se habían registrado una década atrás, en el 2004. La tendencia ha sido de continuo decrecimiento, solo roto en el 2011, con 6.342 casos. Los datos que se refieren a la superficie forestal arrasada por el fuego no son tan concluyentes, porque dependen del tamaño que alcance cada quema. El peor año de la última década en cuanto a extensión de monte quemada fue el 2006, con 95.947 hectáreas.

¿Se puede predecir cómo será la campaña de este año?

En absoluto. Los incendios dependen de un buen número de factores, y entre ellos el tiempo que haga tiene un papel nada despreciable. El verano húmedo del 2014 fue determinante para que la campaña se cerrase con un resultado que no se recordaba. Habrá que esperar al otoño para saber si el 2015 mantiene esa tendencia.

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