La saturación de casos desborda a más de un tercio de los juzgados gallegos

La carga de trabajo afecta en especial a los tribunales de lo social, que están señalando fechas para solucionar procesos de despido para dentro de casi dos años


Redacción / La Voz

Una funcionaria de la Audiencia Provincial de Lugo apura con un dedal de plástico el paso de las hojas de una de las causas que se acumulan sobre su mesa. La montaña de folios llega en un carrito de la compra empujado por otra funcionaria de uno de los juzgados de instrucción que hay al otro lado de la calle. «Ves todo lo que tenemos que hacer, mira las cajas que llegan de toda la provincia», comenta mostrando las que se acumulan en las estanterías y debajo de las mesas. «Como el programa informático no es compatible con el del resto de juzgados hay que volver a volcar los datos de los imputados... Eso solo pasa aquí en Lugo», se queja esta funcionaria.

No es la única. La secretaria respalda su argumento: «Lo más grave de todo es que este edificio se rehízo en el 2007. ¿No podían haber instalado un ordenador central compatible? Estamos duplicando o triplicando el trabajo por esto. Ahora, además, tampoco es como hace años porque la media de imputados que tienen las causas no baja de los 12 o los 15, cuando antes tenían uno o dos».

Lo que ocurre en la Audiencia de Lugo es solo un ejemplo del caos judicial que se respira en toda Galicia. Un informe elaborado el año pasado por el Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial con datos relativos al 2013 muestra cómo de los 255 juzgados que hay en la comunidad gallega, 88 (un 34,51 %) superan en más de un 150 % la carga de trabajo marcada por ese organismo para cada uno de ellos. En el conjunto de España el panorama es parecido porque son un 43,53 % de los juzgados los que superan en un 150 % su carga.

Los culpables del problema, aseguran, son la falta de dinero para personal y la escasez de medios para los diferentes cuerpos que están implicados en cada causa y el notable incremento del número de imputados por cada caso. También influyen el alza de los delitos por Internet (más complicados de investigar), la dependencia de varias Administraciones, como el Consejo General del Poder Judicial, la Xunta y el Ministerio de Justicia, y la crisis, culpable del incremento de algunos procesos en los juzgados de Familia. En eso coinciden tanto fuentes de los diferentes estamentos de la Administración de Justicia como los sindicatos UGT, CC. OO. y Alternativas na Xustiza-CUT.

Medios para todos

«O caótico estado de xulgados como o Social de Santiago, por exemplo, non é responsabilidade dos xuíces. Porque eles non dan a basto, non son capaces de rebaixar os prazos», explica el decano del Colegio de Abogados de Santiago, Evaristo Nogueira, que ya en enero denunció el estado de esos departamentos. «Mientras no haya dinero, por muchas reformas que se hagan, no se va a arreglar nada. Pero, además, el reparto de fondos no solo debe ser para el juzgado; tiene que ser también para otros organismos como la policía o la Guardia Civil», dicen fuentes de la judicatura. En este sentido, apuntan que eso sería importante para agilizar procesos como, por ejemplo, la elaboración de un informe caligráfico. «Ahora la policía tarda unos 6 meses en hacerlo, la Xunta entre un año y año y medio», explican.

Para resolver todo eso, el decano del Colegio de Procuradores de los juzgados compostelanos, José Paz Montero, apunta que lo que se precisan «son más órganos judiciales. En el Social de Santiago están señalando juicios con más de un año de retraso».

Pero los plazos de señalamientos son muy variables. Dependen del juzgado y del tipo de asunto. Un caso de divorcio en el Juzgado de Familia número 5 de Vigo hasta ahora tardaba, por ejemplo, unos nueve meses. En cambio un internamiento debe de estar resuelto en un plazo de 72 horas. Luego están las ejecuciones. Pueden tardar hasta cinco meses en acabar el proceso en aquellos casos en los que un afectado se opone a una ejecución.

Los más mediáticos

Aún más dilatada es la espera en otros juzgados, como por ejemplo el Juzgado de lo Social de Santiago. «Houbo un xuízo no que o sinalamento está para dentro de dous anos». Por no hablar de lo que ocurre en lo Social en Lugo, en donde, como apunta Luis Villares, de Jueces para la democracia, hay juicios «por despido que están colocándose xa para outubro do 2016».

En este sentido, asegura también que «a xurisdición social está moi saturada porque as últimas cinco reformas laborais desbordaron eses tribunais con asuntos». Por eso, aunque hay carga de trabajo en todos los juzgados, Villares reclama que los apoyos no se concedan solo «ás salas que teñen os procesos máis mediáticos».

Dos de cada cinco días son para resolver faltas

La compleja estructura de los juzgados de instrucción tiene consecuencia directa en la carga de trabajo. En el número 1 de Lugo, que lleva macrocausas como la Pokémon, están poniendo señalamientos de declaraciones para agosto. Y eso que también las están haciendo por la tarde. Otro de los juzgados donde se observa el colapso es el de Instrucción número 6 de A Coruña, el que lleva la operación Zeta. Desde UGT denuncian la urgencia de que la Xunta autorice la prolongación de jornada de los funcionarios para sacar adelante el trabajo. Desde la Dirección Xeral de Xustiza alegan que han recibido la petición y la están estudiando.

En Pontevedra, aunque hay trabajo, comparado con otras plazas, está tranquilo. «O que precisariamos é un maior número de funcionarios, pero tamén unha mellor organización do seu traballo. O que non podes facer é responder a lumes concretos, hai que organizar mellor», explica Xermán Varela, titular del Instrucción número 2 de Pontevedra. Aunque reconoce que Social y Civil son los más saturados, describe la peculiaridad de un juzgado como el suyo. «De cinco días de traballo, dous temos que dedicalos a resolver faltas. Cada falta ten a súa sentenza e redactala leva tempo. De media pode levar entre 30 e 45 minutos. Pero iso hai que combinalo con asuntos máis complexos e coas gardas».

El caso mercantil

Menos caóticos, pese al aumento de los concursos registrados tras la crisis, son los juzgados de lo mercantil. Un ejemplo son los de A Coruña. Aunque la carga de trabajo que soportan el número 1, que probablemente llevará la liquidación de Martinsa-Fadesa, y el Juzgado número 2 justifica la creación de un tercer juzgado. Eso que el órgano de apoyo que tienen les quita mucho trabajo. Este último, por ejemplo, tarda en resolver sus procesos entre 5 y 6 meses. Todo con largas jornadas.

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