Una innovación mundial para la ampliación de Rande

Cuatro carros diseñados para la obra se adosarán al reverso del puente para unir las piezas de los nuevos carriles


vigo / la voz

Será la primera vez en todo el mundo que un puente atirantado verá ampliado su número de carriles. Y tal hito en el campo de la ingeniería civil estará acompañado en su ejecución de una innovación técnica cuyo desarrollo ya han solicitado comprobar in situ numerosos ingenieros y empresas de todo el planeta.

La adjudicataria de las obras sobre la ría de Vigo, la unión de Dragados y la gallega Puentes y Calzadas, han resuelto la exigencia de evitar distracciones de los conductores cuando circulen junto a los progresos de la construcción. Para ello han diseñado cuatro plataformas que a modo de araña se adherirán al reverso del tablero de Rande para hacer las veces de lanzaderas desde las que se colocarán las 76 dovelas de los nuevos carriles exteriores. Prácticamente todos los trabajos se desarrollarán así bajo el tráfico, que no se verá interrumpido durante los 23 meses que duren las obras.

El proyecto constructivo al que ha tenido acceso La Voz da cuenta también de un sistema similar para levantar el viaducto que arrancará en el barrio vigués de Teis y que tendrá hasta llegar al puente una altura distinta a la de los actuales accesos. Una grúa móvil sobre los nuevos tramos culminará la colocación de las últimas piezas para su unión.

Pero antes de que Rande cambie radicalmente su perfil duplicando su número de tirantes para llegar a los 160 y ubicarse los nuevos carriles por fuera de los cuatro grandes pilares de la infraestructura, las bases de las grandes columnas rematadas en 1979 se convertirán en los muelles a los que llegarán por mar todas las piezas para la ampliación. Cuatro marquesinas junto a cada pilar ampararán al tráfico de los desprendimientos que pudieran registrarse de las grandes grúas que coronarán durante los dos próximos años el puente. Esas coronas del paso sobre la ría mudarán su actual aspecto similar al de una portería de rugbi por el de abrebotellas, al cerrarse por su parte superior para generar más resistencia al nuevo peso del puente.

Santiago, al mismo tiempo

La obra que el viernes pondrá en marcha Audasa tendrá en el tramo Vigo-O Morrazo un presupuesto de 107,9 millones de euros, un 25 % menos que el tope marcado en el concurso público por la concesionaria de la AP-9, mientras que la ampliación que al mismo tiempo arrancará en Santiago para dotar a su circunvalación de un carril más por sentido será de 64,7 millones de euros, ejecutados en este caso por las firmas gallegas Puentes y Calzadas y Francisco Gómez y Cia. Las obras del entorno de la capital de Galicia se desarrollarán durante 21 meses, con lo que deberán estar finalizadas en noviembre del 2016, y las de Rande en febrero del año siguiente.

Los nuevos carriles sobre la ría de Vigo, que estarán separados del tablero actual en 6,75 metros, acogerán únicamente el tráfico doméstico y gratuito, es decir, el que circula entre Vigo y O Morrazo. Habrá tres pasos de emergencia entre los actuales carriles y los nuevos, que serán abiertos desde el centro de control de la AP-9 en caso de accidente para que el tráfico no se interrumpa.

Repercusión en los peajes

Los 172,7 millones de euros que le costará a Audasa las ampliaciones de Vigo y Santiago serán recuperados por la concesionaria de la autopista a partir del 2017 con una subida mínima anual del 1 % en el precio de todos los peajes del vial durante un máximo de 20 años. En dicha cuenta la empresa también cargará el coste de la gratuidad que los usuarios tienen en su viaje de vuelta en el eje Pontevedra-Vigo (2,5 millones anuales) y las obras de mejora de los peajes en Alba, Teo y Curro reclamadas por Fomento para evitar atascos veraniegos en las cabinas de las zonas con mayor tránsito, así como también la ampliación de la desembocadura de la autopista en la coruñesa avenida de Alfonso Molina.

Las obras de Vigo y Santiago concluirán diez años después de que fuesen presentadas por el entonces presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que anunciaba para antes de las elecciones autonómicas de dos años después su conclusión.

La alta densidad de tráfico en el puente, que en aquel momento superaba los 77.000 vehículos al día en verano, animó a la ejecución de los nuevos carriles frenando las incipientes peticiones de un nuevo puente sobre la ría. La crisis económica rebajó considerablemente el uso de la AP-9 también en su tramo gratuito sobre la ría, cayendo de manera continuada hasta justo el año pasado, cuando se registró un leve repunte inédito en los últimos seis ejercicios. Ahora son 52.379 los usuarios que cruzan el puente de media diaria. La capacidad de la infraestructura crecerá con la ampliación en un tercio más.

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