La gran sinfonía del tren

El músico Carlos Núñez Deza recoge muestras sonoras de locomotoras para elaborar proyectos para empresas que construyen maquetas ferroviarias


ourense / la voz

«La vida es música». Así resume el ourensano Carlos Núñez Deza su nuevo proyecto. Ha unido sus dos pasiones desde niño, los trenes y los sonidos, para confeccionar grabaciones de calidad que forman parte de trenes a escala construidos por grandes empresas internacionales. «Las máquinas en miniatura están provistas de una electrónica digital que permite adecuar mutuamente el comportamiento de la locomotora a escala y la respuesta sonora de la misma», explica. Y que este retorno sea lo más fidedigno posible es su fin. Las locomotoras de Renfe de los años 80 fueron su primer objetivo. Así, ha tenido que viajar por distintos puntos de España para localizar máquinas que, aunque no se encuentran en activo, pueden ponerse en marcha. Y encontró muy cerca de Ourense, en Monforte, «el más extraordinario de los museos del tren». Con las máquinas en funcionamiento recoge sonidos de alta calidad. Efectúa los trabajos por su cuenta y con su propio equipo: un ordenador, materiales de grabación y varios micrófonos. Y con ellos recoge toda la acústica de las máquinas: el arranque, los frenos, los pitidos, las puertas, las luces, las marchas, el ventilador y, si es el caso, el ruido del vapor. Algunos de los sonidos que ya ha grabado se guardan en una fonoteca -de descarga gratuita- y otros pertenecen a una colección de trenes a escala.

Carlos Núñez Deza forma parte del equipo de la empresa española Decoders.es, en la que él se encarga de la programación y confección de los proyectos de sonido, así como de los estudios espectrométricos y acústicos. Su trabajo es introducido en cada uno de los trenes a escala, por un sistema electrónico. Actualmente, gran parte de este trabajo se lleva a cabo en colaboración con la empresa alemana Doehler & Haass, que desarrolla, produce y vende componentes para el control digital de maquetas ferroviarias. Además, y aunque no quiere desvelar nombres, asegura que dos de las empresas más importantes del mundo en la construcción de trenes en miniatura se han interesado por su trabajo. «Uno no sabe cómo las cosas trascienden tan rápido. Mi formación musical y sonora ya ha despertado el interés de varias fábricas», explica.

La locomotora Alco Renfe 1800 es, asegura, su preferida, junto con la 3000. «Ambas, en colores verde y amarillo, despertaron en mí una pasión por las locomotoras diésel, pasión de la cual no he conseguido librarme, y que en el caso concreto de los motores Alco raya casi la obsesión». El regulador es una de las partes del sistema de excitación de los motores diésel, y en el caso concreto de las Alco, tiene una influencia importante en sus características sonoras. Por eso, subraya, su grabación ha sido muy cuidada. «La arrancada y la parada del motor están llenas de detalles interesantes», relata. Y así, grabó la 1812 en el Museo del Tren de Galicia, en Monforte. En la recogida de sonidos de algunas de las máquinas le acompaña su hijo, de 13 años, que ha sido el detonante del nuevo proyecto. «Yo era muy aficionado a los trenes cuando era pequeño. De alguna manera lo había olvidado. Con diez años, mi hijo quiso retomar la afición. Y comenzamos con el proyecto».

Carlos Núñez Deza habla de recuperar la tradición, del patrimonio histórico que supone el sonido del tren para todos aquellos que han vivido cerca de las estaciones o de vías ferroviarias. Sonidos, asegura, que forman parte de la infancia de muchos españoles. Durante los últimos años ha estado en constante contacto con personas de otros países especializadas en los trenes y relata, con cierta tristeza, la importancia que para ellos tiene todo lo que se relaciona con el mundo de las locomotoras. «Allí se promociona este tipo de trabajo. Buscan a personas con amplia formación en sonido y con conocimiento técnicos para mostrar a la perfección cómo sonaban las máquinas». Relata cómo en otros países, caso de Inglaterra, las empresas ferroviarias guardan con mimo las máquinas antiguas. «Aquí hay poca sensibilidad. Porque, seguramente, están más preocupados por su presente que por su pasado». El músico ourensano guarda todo su trabajo en una página en Internet, en donde a modo de cuaderno de viaje, relata las sensaciones que siente cada vez que graba alguno de los sonido que van formando parte de la sinfonía del tren.

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