Las trabajadoras que destaparon el fraude de las ayudas de Gerardo Crespo se ratifican ante la jueza

Trabajaban en la entidad presidida por Eliseo Calviño


a coruña / la voz

Las dos mujeres que declararon ayer en el juzgado de Instrucción número 6, que lleva el caso de la operación Zeta por una supuesta trama de fraude de subvenciones, son las que en octubre del 2011 enviaron una carta a la Xunta alertando de irregularidades en la confederación de autónomos (Caype) y que llevó a la consellería de Benestar a abrir una investigación que terminó en manos de la Fiscalía. Trabajaban en la entidad presidida por Eliseo Calviño y, según relataron a la jueza, en el verano del 2011 comenzaron los problemas para cobrar. Explicaron que no entendían que no hubiese dinero para ellas cuando por sus manos pasaban subvenciones y subvenciones para cursos. En el escrito que remitieron a la Xunta, ya decían, como volvieron a repetir ayer, que «un porcentaje elevado del importe de estas subvenciones públicas está siendo destinado a sufragar los gastos propios de la organización». «Manifestamos estas irregularidades para que tomen las medidas que consideren oportunas», remataban en un escrito que ponía en marcha la maquinaria administrativa para investigar el caso.

Dos meses más tarde, esas mismas empleadas acudían a la Policía para prestar declaración. En su testimonio, ya detallaban el mecanismo de funcionamiento: Caype recibía subvenciones del Ministerio de Trabajo y solicitaba autorización para que Azetanet impartiera los cursos. El Estado adelantaba como anticipo el 80 % de la subvención, de la cual Eliseo Calviño determinaba qué porcentaje iba a Azetanet. Posteriormente, Caype justificaba el 20 % restante para la liquidación final «con las nóminas de las trabajadoras y de Eliseo, de Francisco Pérez Bello -otro de los imputados- como asesor jurídico, alquileres del local, lo cual no llegaba al 20 % de esas subvenciones, motivo por el cual empresas de Gerardo Crespo como Mavilga realizaban facturas falsas para completar el importe, siendo facturas en concepto de asesoramiento diverso».

También dijeron que Caype no tenía asociado alguno, carecía de representatividad -a pesar de comprar listados «por Internet»- y que se habían quedado una subvención para contratar nueve meses a dos desempleadas que se despidieron apenas transcurrieron dos. Sobre el ideólogo de la creación de afiliados ficticios, respondieron con rotundidad: «Era Crespo».

El responsable de Azetanet enviaba sobres dirigidos a Eliseo Calviño, contaron. Si bien nunca los abrieron para conocer su contenido, precisaron que una compañera de trabajo les confió un día que se trataba del dinero, de la parte de la subvención que Gerardo Crespo le entregaba al presidente de los autónomos a cambio de contratarlo a él para realizar los cursos.

 

 

Convención ficticia

 

Por otra parte, recordaron lo que ya habían declarado ante la policía, el episodio de una convención por la que se cobró ayudas y jamás se llegó a celebrar. Se trataba de una ayuda ministerial de 30.000 euros para organizar la V Convención Nacional de Autónomos «la cual no se realizó en absoluto, a pesar de que hay facturas de catering y coffee break libradas por el restaurante Don Sabroso», propiedad de Calviño.

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