El visionado de grabaciones pondrá fin al juicio del Códice

j. c. SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

SANDRA ALONSO

Fernández Castiñeiras se enfrenta en las últimas jornadas de la vista a las grabaciones en las que manipula la caja fuerte

02 feb 2015 . Actualizado a las 10:33 h.

Todas las sesiones del juicio por el robo del Códice Calixtino están cargadas de relevantes cuestiones legales, pero la expectación pública estaba puesta en dos momentos: las declaraciones del electricista José Manuel Fernández Castiñeiras y del exdeán, José María Díaz. Superado ese punto en la primera semana, el juicio que se celebra en la sede compostelana de la Audiencia Provincial, inició un largo peregrinaje de testigos que continuará hoy mismo con la presencia de 17 personas propuestas por la defensa. Podrían ser menos, porque la abogada de Fernández Castiñeiras ya ha anunciado que renunciará a algún testimonio, como ya hizo en jornadas anteriores, pero esta circunstancia no acelerará los tiempos del juicio, que vienen marcados por los señalamientos, y además hubo que hacer huecos para las comparecencias que se suspendieron el miércoles pasado. Mañana está previsto que el tribunal escuche a cinco peritos propuestos por las partes, entre ellos el psicólogo Juan Carlos Maneiro Otero, llamado por la defensa.

Pruebas y reproducciones

El miércoles y el jueves, en la recta final del proceso, habrá otro momento destacado. Se trata de la revisión de las pruebas documentales y la reproducción de grabaciones. Entre ellas, estarán las imágenes que circularon públicamente horas antes de que comenzase la primera sesión de la vista oral en las que se ve a Fernández Castiñeiras manipulando contenidos -dinero en la mayoría de los casos- en la caja fuerte de la catedral.

En realidad, el electricista jubilado ya ha visto esos vídeos grabados por una cámara que él creía que no funcionaba. Lo hizo ante el juez Vázquez Taín, instructor del caso, y en los mismos se aprecia con claridad que Fernández Castiñeiras se lleva ese contenido a sus bolsillos. Algo que él mismo reconoció, aunque afirmó en sus declaraciones que existía consentimiento por parte de los administradores de la catedral, que incluso le indicaban el día en que debía recoger un sobre del que era destinatario.

Esas imágenes han sido determinantes para que el caso del robo del extraordinario libro se haya ido convirtiendo en la investigación de la falta masiva de dinero en las arcas del templo compostelano, que por cierto ya ha recuperado (1,7 millones de euros).

El jueves, desde las 9.30 horas, será el momento de los informes y las conclusiones.