Los padres de 3 menores que agredieron a policías deberán pagar 8.000 euros

Los adolescentes fueron condenados por lanzar botellas a los agentes en una manifestación


Vigo / La Voz

El Juzgado de Menores número 1 de Pontevedra ha condenado a tres adolescentes por un delito de desórdenes públicos, otro de daños y seis faltas de lesiones a policías nacionales durante los altercados sucedidos en una manifestación estudiantil que tuvo lugar en Vigo el 20 de febrero del 2014. Los acusados, que tenían 15, 16 y 17 años cuando se produjeron los hechos, y sus padres tendrán que indemnizar con 8.000 euros a los agentes que resultaron lesionados durante aquellos incidentes. Los policías fueron diagnosticados por rotura fibrilar, contusiones, esguinces, traumatismos y hematomas y estuvieron de baja durante períodos que oscilan entre los cinco días y los dos meses. La mayor parte de la indemnización, 6.966 euros, le corresponderá a un solo agente que sufrió secuelas en una pierna después de que le golpearan.

El juzgado ha considerado probado que, durante aquella protesta convocada por la liga estudiantil contra la Lomce y los recortes en la enseñanza, los menores expedientados, entre otros, participaron en el lanzamiento de botellas contra el edificio administrativo y los funcionarios de la policía que lo custodiaban. Agentes de paisano identificaron a los tres acusados y su testimonio en el juicio fue suficiente para desvirtuar el principio de presunción de inocencia. Otro agente escuchó decir que «al llegar al edificio de la Xunta tenían que reventarlo todo».

Los menores deberán además realizar 80 horas cada uno de prestaciones en beneficio de la comunidad o, si no aceptan, ocho meses de tareas socioeducativas.

Satisfacción sindical

El Sindicato Unificado de Policía expresó ayer su satisfacción por esta sentencia. Afirman desde el SUP que los agentes que resultaron heridos fueron comisionados por sus superiores para prestar servicio en el dispositivo de seguridad que se montó en las inmediaciones del edificio administrativo de la Xunta, con el fin de proteger dichas instalaciones y prevenir posibles incidentes tras finalizar la manifestación.

Algunos de estos manifestantes comenzaron a lanzar piedras, cascotes y botellas contra los policías y hacia las instalaciones autonómicas. Aquella jornada fue la más violenta de todas las manifestaciones que llevaron a cabo los estudiantes durante el año pasado. El SUP se personó como acusación particular en la causa.

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