Polémica por la muerte del gallo

La decapitación de aves en una fiesta en A Mezquita reabre el debate sobre una tradición que ha originado varias denuncias


OURENSE / LA VOZ

Se ha hecho así toda la vida. La frase que se utiliza para justificar una forma de actuar sin entrar en mayores consideraciones incluso se adorna de florituras cuando se denomina tradición. Pero tradición se pelea a veces con evolución, y costumbres enraizadas en un lugar acaban por chocar contra los que ven en esta una salvajada. Ambos conceptos saltan estos días cuando se habla del día do galo en la Festa de Reis del municipio ourensano de A Mezquita, en la que la tradición para unos, la barbarie para otros, se produce en la jornada del 5.

Ese día, varios gallos de corral son colgados de una cuerda elástica que se cruza en medio de una calle. Atados por los pies y boca abajo, un joven (en el pasado, montado en un burro) trata de arrancarle la cabeza. La decapitación manual que se ve en un vídeo de la última edición reproducido por la TVG muestra cómo dos jóvenes se acercan (a pie) hasta el animal. Le van tirando de la cabeza, y al no conseguirlo y escurrirse el ave, esta sale volando atada a la cuerda elástica. Aprovechando la bajada, los jóvenes vuelven a intentarlo. Son varias las veces que tiran del pescuezo del animal (sin llegar a distinguirse si está ya vivo o muerto) hasta que finalmente uno lo coge y el otro, con un golpe seco hacia abajo, logra arrancar la cabeza, que lanza al aire en símbolo de victoria. En las imágenes se ve apenas a media docena de personas presenciando el momento.

La misma suerte habrían corrido varios animales más, que después fueron degustados en una comida popular dentro de los cinco días que dura la Festa de Reis; una cita tradicional que se recuperó en 1985 tras casi dos décadas sin celebrarse. Son jornadas de confraternización en la que fundamentalmente los hombres del pueblo (los foráneos solo pueden ir en uno de los días, y solo si son previamente invitados) recuperan tradiciones como salir a cantar por las puertas, pedir el aguinaldo o incluso figuras disfrazadas típicas de la zona. Es una fiesta que se conserva únicamente en las montañas del sudeste de Ourense (en varios pueblos de A Gudiña y A Mezquita) y en la Alta Sanabria zamorana. El día do galo se celebra solo en el casco urbano de A Mezquita.

Agentes acudieron al lugar

Lo ocurrido no gustó a algunos vecinos. Hasta cuatro denuncias se pusieron en la Guardia Civil por maltrato animal, aunque los agentes desplazados al lugar no encontraron indicios de lo ocurrido. El regidor, el nacionalista Rafael Pérez, aseguraba no saber si se reprodujo el día do galo o no. «Eu non estiven alí, eu non o vin», apunta, para acto seguir añadir que: «O Concello non forma parte da organización e no Concello ninguén pediu permiso para facer algo semellante». Más allá de eso, se posiciona totalmente en contra de cualquier tipo de maltrato animal. Asegura, no obstante, que en los últimos años ya había habido polémica con la decapitación manual, así que los gallos se mataban en las casas y después se colgaban muertos para mantener el momento festivo. «Se este ano non se fixo así, eu non o sei», repite.

La organización recae en los vecinos del pueblo. Cada año se nombran a un rey y a un virrey, que ejercerán los cargos en la edición siguiente, que también se encargarán de planear. El virrey de este año declinó hacer declaraciones sobre lo ocurrido.

No habló, pero puede ser que tenga que hacerlo si prospera la denuncia presentada por Amigos da Terra en la fiscalía de Ourense. Desde el colectivo ecologista, que tilda de «barbarie» la decapitación de los pollos, se entiende que lo sucedido puede ser constitutivo de un delito de maltrato animal recogido en el artículo 337 del código penal, que marca penas de entre tres meses y un año de prisión. También ha llevado su denuncia a la Consellería de Medio Ambiente, por ver aquí una vulneración de la ley de protección de animales domésticos y salvajes en cautividad, que recoge como infracción muy grave «o maltrato dos animais que lles cause a morte», con multas que van desde los 5.001 a los 30.000 euros.

Desde el servicio de Benestar Animal, dependiente de la Consellería de Medio Rural, aseguraban el jueves desconocer la fiesta, sobre la que reclamaron más información a la jefatura territorial en Ourense. De momento la Xunta no se ha posicionado.

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