Caballero acusa a PP, BNG y Podemos de amparar la violencia en el conflicto de Coia

Un jardinero en paro se arriesga a 5 años de cárcel tras ser detenido en el desalojo

A. Martínez
Vigo / La Voz

El alcalde vigués respaldó ayer sin fisuras el desalojo policial de la rotonda de Coia donde su gobierno quiere colocar un barco, un proyecto al que se oponen colectivos vecinales que mantienen paralizadas las obras desde hace más de un mes. Caballero fue más lejos y relacionó a los partidos de la oposición, PP y BNG, y también a AGE y a «algunos de Podemos» de «cercanía con las acciones de los violentos. Quieren obtener presencia y ahí están todos los del no».

Aludía el regidor al desalojo el miércoles por un importante dispositivo de la policía local del grupo de vecinos que ocupaban la rotonda, actuación que se saldó con un detenido y un agente con heridas leves. El arrestado, Xurxo Romero, un jardinero de 47 años que lleva dos en paro y sobrevive con ayudas sociales en un piso compartido, acudió ayer un juicio rápido. La juez, sin embargo, decidió que debía ser juzgado por el procedimiento ordinario, por lo que comparecerá ante un juez de lo Penal el 4 de febrero.

Está acusado de agresión a la autoridad ya que el policía afirma que le dio un puñetazo y que como consecuencia sufrió daños en una muñeca. De hecho, el agente compareció con un brazo vendado. Por su parte, la abogada del detenido, Esther Lora, que además fue testigo de los incidentes, asegura que no hubo agresión alguna, «y tenemos la prueba de numerosos testimonios y grabaciones de lo ocurrido». Romero, por su lado, solo reconoce «resistencia pasiva al desalojo». En cualquier caso, afronta la posibilidad de una condena de dos a cinco años de cárcel.

En este contexto, unas cincuenta personas se concentraron ayer en los juzgados coincidiendo con el juicio rápido. Entre ellos miembros de Anova y el candidato del BNG a la alcaldía, Serafín Otero. La intención del heterogéneo colectivo opositor a la instalación del barco es la de resistir. De hecho, ayer volvieron a concentrarse ante la rotonda, vallada y vigilada por la policía para que no la reocupen, y advirtieron que «irán a por todas si vuelven las máquinas y los obreros». En el otro extremo, Caballero no quiso dar pistas del reinicio de los trabajos pero insistió en que «el barco se colocará en la rotonda».

A estas alturas, lo de menos comienza a ser el futuro del histórico pesquero, el Bernardo Alfageme, como adorno en una glorieta de una parroquia del interior de Vigo. Se ha convertido en un pulso entre un alcalde en minoría que quiere materializar una decisión a la que se opone la mayoría de la corporación. En este caso PP y BNG cuentan con el apoyo de otros partidos y sindicatos (AGE, EU y CIG) además de colectivos sociales que llevan años exigiendo a Caballero que incremente las ayudas sociales a los desfavorecidos.

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