Galicia: un cuarto de siglo liderando la caída de población en España

Ha cedido 203.000 habitantes en 25 años por la diferencia entre nacidos y fallecidos


Redacción / La Voz

Año tras año y sin que nada lo remedie, Galicia ha liderado en el último cuarto de siglo (desde 1989) la estadística de pérdida de población natural, es decir, por diferencia entre nacidos y fallecidos (saldo vegetativo). Cada uno de esos años fue la comunidad autónoma que más habitantes se dejó en el camino en términos absolutos, llegando a acumular en ese tiempo un déficit de 203.139 personas.

En el 2013, último ejercicio del que tiene datos completos el Instituto Nacional de Estadística (INE), perdió 10.706, el peor registro en todo este tiempo. En ese cuarto de siglo jamás creció el saldo vegetativo de Galicia; las defunciones superaron siempre a los nacimientos. Si cogemos otro baremo, la tasa vegetativa por cada mil habitantes, que tiene en cuenta el tamaño de las poblaciones comparadas, la comunidad pasa al segundo puesto, cediendo el discutible honor del primer puesto a Asturias.

Pero el saldo vegetativo no parece una cuestión del número de habitantes. Castilla-La Mancha y Castilla y León, con poblaciones muy parejas, poseen respectivamente registros de +42.224 y -168.441 en esos 25 años. En el 2013, el saldo vegetativo en términos absolutos creció en el conjunto del país en 35.296 personas.

La situación de Galicia no siempre fue tan dramática. Las cifras negativas de mediados de los ochenta eran positivas una década antes, cuando aún crecía a razón de 18.000 habitantes por año, en consonancia con el resto del país. Con la llegada del siglo XXI se observó la paulatina remontada de muchas comunidades, pero no de la nuestra, estancada hasta hoy en la perversa estadística que jalona la realidad demográfica de este pueblo.

La caída en picado de la natalidad a mediados de los setenta la relacionan los expertos con «la teoría de la transición demográfica», vinculada también al aumento de la esperanza de vida, según explica Carlos Ferrás, profesor de Xeografía Humana en la Universidade de Santiago (USC). Fueron años en los que se produjo «un éxodo de jóvenes del campo al extranjero o a otras zonas de España, como Bilbao, donde buscaron acomodo en el sector industrial. Y esos jóvenes, evidentemente, no tuvieron hijos en Galicia». La irrupción de la mujer en el mercado laboral, otro fenómeno de ese tiempo, redujo igualmente el índice de natalidad.

Pero nuestra comunidad ha llegado en los últimos años «a una situación postransicional», agrega Julio Hernández Borge, también profesor de Xeografía Humana en la USC. «En las tres últimas décadas -prosigue-, año tras año ha habido menos nacimientos que defunciones, y desde principios de los ochenta no se alcanza el nivel de remplazo de una generación por la siguiente, que es de 2,1 hijos por mujer». Entrado ya este siglo, «la falta de trabajo y los elevados índices de paro repercuten en la baja natalidad y en un crecimiento vegetativo negativo». Influyen factores comunes a otras poblaciones: cambios en la mentalidad de la población, mayor coste de los hijos, deterioro de la religiosidad... Esto se da en todas partes, pero en Galicia la población está más envejecida».

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