El Constitucional avala tras cuatro años el catálogo gallego de medicamentos

Manuel Cheda
m. cheda SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El método gallego fue recurrido en el 2011 por el Ejecutivo socialista, que consideraba que invadía competencias del Estado, rompía el principio de equidad y podría «crear problemas de salud»

28 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Entre finales del 2010 y principios del 2011, la polémica llenó páginas de prensa, telediarios e informativos de radio. Fue entonces cuando el Gobierno central, todavía en manos de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), y el autónomo, ya dirigido por Alberto Núñez Feijoo (PP), libraron una de sus más duras batallas. Se enfrentaron a propósito del llamado catálogo priorizado de medicamentos, que en principio retiraba de la financiación pública 425 marcas «caras» y apostaba por los genéricos. La Xunta lo puso en marcha en aquella época aplicando la ley de racionalización del gasto farmacéutico, aprobada en O Hórreo hace ahora cuatro años. La cosa se les fue a los políticos de aquí y de allí tan de las manos, que en febrero del 2011 terminó en los juzgados. Aduciendo que el método ideado por la Administración gallega para ahorrar en este campo invadía competencias del Estado, rompía el principio de equidad e incluso podría llegar a «crear problemas de salud», el Ejecutivo socialista, con el aplauso de la cúpula del PSdeG, lo recurrió ante el Tribunal Constitucional. 46 meses después, este último acaba de dirimir la pugna: gana Santiago, pierde Madrid.

En una sentencia fechada en la capital de España el 18 de diciembre del 2014 y comunicada formalmente anteayer a la Xunta, el Constitucional desestima los argumentos esgrimidos por el Gobierno central y, por tanto, avala el catálogo lanzado por el Servizo Galego de Saúde, a pesar de que por un tiempo, entre marzo y junio del 2011, había llegado a suspender cautelarmente la aplicación del documento. El valor del fallo, no obstante, reside únicamente en que certifica quién se ha hecho a la larga acreedor de la victoria moral en aquella guerra. Porque, en la práctica, no tendrá consecuencia alguna. Actualmente rige un sistema que bebe de la filosofía de aquel, pero es distinto y común para toda España: la prescripción utilizando un nomenclátor que excluye medicinas que sobrepasen determinados precios, salvo en los casos de novedades terapéuticas.

El pronunciamiento del alto tribunal, no obstante, sirve a Sanidade para sacar pecho. Leído el documento, la subdirectora xeral de Farmacia, Carolina González-Criado, recuerda que el catálogo, por ejemplo, sirvió al erario de la comunidad para desembolsar por medicamentos un 10,96 % menos en el 2011 y un 14,32 % menos en el 2012. Es decir, para dejar de gastar 280.000 euros cada día.

«Nos sentimos muy orgullosos y satisfechos al recibir esta sentencia. Es el reconocimiento a un trabajo bien hecho por parte de los profesionales sanitarios, del equipo directivo de la consellería, del Sergas, de los gerentes y de los servicios jurídicos de la Xunta», valora la alto cargo.