«En Galicia se corre y no se puede conducir igual con lluvia o niebla»

«Los mayores riesgos están en las carreteras convencionales», dice Dobarro


redacción / la voz

Este año no va a ser como los diez últimos, en los que era continuo el descenso del número de muertos en la carretera en Galicia. No va a ser lo mismo. Lo sabe y lo lamenta María Victoria Gómez Dobarro (Pontevedra, 1968), coordinadora de la DGT en Galicia y jefa provincial de Tráfico en A Coruña. Un mensaje al móvil le avisa de una nueva víctima: una mujer en la autovía A-6, en una salida de vía. Ya se cuentan once muertes más que en todo el 2013. «Es una frustración, se siente una gran tristeza», afirma. Y el 2014 aún no ha concluido.

-Después de años de continuo descenso, este repunte en el número de muertes es preocupante.

-Pues sí. Estábamos acostumbrados ya a una reducción del número de víctimas, y que haya un repunte así es descorazonador.

Cuando en el 2006 se implantó el permiso por puntos en España, los franceses, que llevaban años con el sistema, nos advirtieron de que contásemos con que podría haber un repunte porque a veces la población se acostumbra y baja la guardia. Y entonces hay que cambiar las estrategias.

-¿Dónde está el problema?

-Están subiendo mucho los accidentes en carreteras convencionales, frente a las vías de doble calzada. En Galicia, el 93 % de los siniestros mortales se producen esas carreteras, por encima del conjunto de España, que ronda el 80 %. En Galicia tenemos mucha más movilidad. Un gallego para su vida diaria, el trabajo o el ocio tiene que hacer muchos más desplazamientos. Por su modo de vida, por la dispersión...

-¿Qué hacer en esas carreteras?

-Todos tenemos que poner la máxima atención. La Administración, el titular de la carretera, la DGT, la Guardia Civil, que conoce de sobra los sitios conflictivos, y a cuyos agentes felicito por su trabajo imprescindible. Y, desde luego, el conductor, que debe saber que no puede conducir igual en una autopista que en una carretera convencional. A veces se nota que nos estamos acostumbrando a conducir de una determinada manera en vías de doble calzada y cuando las abandonamos no cambiamos el chip para saber que entramos en una población, con cruces, con peatones.

-¿Hemos olvidado cómo se conduce en las carreteras de siempre?

-No es que nos olvidemos, pero quizás no se le dé la importancia que tiene. Es muy diferente conducir en carreteras convencionales, donde hay poblaciones, intersecciones, peatones que viven al pie de la carretera, furgonetas de reparto, camiones, actividad comercial.

-¿Qué se hace para mejorar ese comportamiento?

-Estamos centrándonos en la vigilancia en las carreteras convencionales de Galicia. Y hablo de controlar el consumo de alcohol, un grave problema, con miles de positivos. El conductor debe saber que no puede beber si va a conducir y que puede verse sometido a un control de alcoholemia o de drogas a cualquier hora del día, no solo de madrugada. Y controlamos el mal uso de la tecnología, el cansancio, el sueño. Son causas que hacen que uno pierda su atención a la carretera.

-¿Se refiere a las distracciones?

-Sí, se ha detectado un aumento de la accidentalidad debido a las distracciones. Hace poco hemos presentado una campaña para advertir sobre el riesgo de las distracciones. El uso del WhatsApp mientras se conduce. Cuando un conductor pone un mensaje se pone en tres graves situaciones. Una, porque está mirando la pantalla y pierde la vista de la carretera. Dos, porque no está pensando en si hay un stop, un cruce o si otro coche se desvía, sino que está centrado en lo que va a contestar. Y tres, porque mientras teclea el mensaje aparta las manos del volante. Lo peor es que creo que no hay conciencia del peligro que supone apartar la atención de la carretera. Cuando uno necesita concentrarse en una maniobra apaga la música para estar más atento. Pues esa percepción del riesgo se va perdiendo con el uso de dispositivos que impiden concentrarse en la conducción.

-¿Habrá más radares?

-Además de los tres nuevos radares de tramo, queremos colocar más cabinas y mover de una forma más dinámica los radares fijos que tenemos, en función de los riesgos y de los problemas que se van detectando en zonas determinadas. Se trata de poder llegar a más carreteras. Los radares fijos han contribuido a reducir las velocidades medias en Galicia y eso redujo los siniestros. Mucha gente no lo sabe, pero ayuntamientos y vecinos nos piden la presencia de la Guardia Civil o que instalemos un radar porque han visto excesos o accidentes graves en sus zonas.

-¿Se corre mucho en Galicia?

-Sí, yo creo que se corre mucho. Ahí están las denuncias de velocidad. Sobre todo porque en Galicia hay momentos de meteorología adversa en los que no se puede conducir a la misma velocidad. Por mucho que se conozca la carretera, no se puede conducir igual con lluvia o con niebla, porque ni el coche ni el conductor responden de la misma forma. Hemos tenido accidentes en autopista porque los coches seguían a la misma velocidad pese a que granizaba. Y con granizo o con niebla no se puede ir a 120 por mucha autopista que sea. Hay que adaptar la conducción a las condiciones meteorológicas.

-Más radares y guardias civiles. ¿No es demasiado control?

-Es por seguridad. En otros países que han tenido éxito en políticas de seguridad vial tienen muchos más radares que nosotros. Y sus sanciones son mucho más graves cuando hay infracción. Hay valores, como la vida y la integridad de las personas, que están por encima. Y hemos visto que se puede reducir el número de muertes.

-¿Y los tres nuevos radares de tramo?

-Se ponen en zonas donde se han detectado problemas graves de exceso de velocidad. En la autovía A-8 es clarísimo, y no lo son menos los casos de la AG-64, donde ha habido grandes excesos de velocidad, y de la autopista AG-55, en un tramo también muy complicado y de mucho riesgo. Los radares de tramo han conseguido reducir la velocidad media en los lugares donde se han instalado.

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