El pescadero que acabó pescado

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado CEE / LA VOZ

GALICIA

ANA GARCIA

El conocido delincuente, huido durante años, cayó esta semana en Caldas de Reis con un paquete de 286 gramos de heroína escondido en un tobillo

29 nov 2014 . Actualizado a las 11:31 h.

José Calvo Andrade, O Martiño de Vimianzo, duerme ya en un ambiente que no le es ajeno, el de los barrotes de la prisión, en este caso la de máxima seguridad de A Lama en Pontevedra.

Según los datos ofrecidos por la Policía Nacional habría vuelto a las andadas, si que en algún momento las abandonó, porque gracias a un chivatazo y a un complicado dispositivo de seguimiento, ya que experiencia en el sector tiene y mucha, lo interceptaron en Caldas de Reis con un paquete de 268 gramos de heroína en el tobillo: droga que presumiblemente iba a traerse para la capital de Soneira, desde donde durante años ha dirigido sus actividades delictivas que le habrían llevado también a varios países de Sudamérica.

Sus inicios fueron bien distintos, porque este vimiancés que ahora tiene 64 años se ganaba la vida transportando pescado en una furgoneta, sobre todo los erizos que se recogían en Camelle y que él llevaba hasta los bares asturianos donde tenían más salida. No se sabe exactamente cuándo cambió las escamas azuladas de los peces por las blancas de la cocaína, pero hay indicios de sus actividades delictivas que datan de hace dos decenios.