La operación Zeta impulsa un frente común contra Feijoo

Toda la oposición se alía para desgastar al PP por el fraude de los cursos

Beiras, Méndez Romeu y Yolanda Díaz cambian impresiones en uno de los últimos plenos.
Beiras, Méndez Romeu y Yolanda Díaz cambian impresiones en uno de los últimos plenos.

santiago / la voz

Alguna demostración dio ya Alberto Núñez Feijoo de su habilidad para salir airoso de los debates del Parlamento cuando más acorralado parecía estar. Es su instinto de supervivencia. Algo que va en el ADN de quien, como confesó el propio presidente de la Xunta, dice sacarle más rentabilidad al titular de un periódico que a las lecciones de ética de Max Weber. Esta semana se produjo una de estas situaciones. Por primera vez en lo que va de legislatura, toda la oposición política actuó de forma concertada como una potente trituradora capaz de desgastar al líder del PPdeG y a su Gobierno con el fraude de los cursos de formación, un asunto en el que Feijoo acabó implicando también al PSOE.

Los grupos de la oposición tardaron mucho tiempo en reaccionar a la operación Zeta, que se empezó a hacer visible a mediados del 2012 con los registros ordenados por la Justicia en algunas de las empresas o entidades investigadas por corrupción. Tibia fue la reacción de PSdeG, AGE y BNG a la primera víctima política que se cobró este caso, la del director xeral de Traballo de la Xunta, Odilo Martiñá, que se materializó a finales de septiembre, hasta el punto de que este escándalo pasó sin pena ni gloria por el debate sobre el estado de la autonomía celebrado 10 días más tarde.

Pero el aparente desinterés mostrado por la oposición en un inicio se acabó corrigiendo a medida que se conocieron más datos de un sumario judicial en el que aparecen citadas varias personas de la esfera popular. Y el resultado es que, sin haberlo concertado previamente, ahora todos disparan en la misma dirección. Los dirigentes de la oposición empezaron a actuar como un cuerpo único en este asunto, pidiendo conjuntamente la comparecencia de Feijoo o la creación de una comisión de investigación, sin descartar que en los próximos días puedan tomar algunas medidas nuevas, como la petición de un pleno específico para abordar el caso.

Enfrente se sitúa un Partido Popular monolítico, cerrando filas para que este asunto no le cause ningún rasguño que pueda comprometer la imagen del presidente de la Xunta y de su Gobierno a solo seis meses de las elecciones municipales. El PP parece decidido a encastillarse en su decisión de impedir una comparecencia de Feijoo sobre este asunto, y más aun una comisión de investigación que lo único que haría es poner munición en manos de la oposición para seguir disparando durante meses contra el Ejecutivo autonómico.

El manual no escrito

Y en paralelo, el PPdeG recurrió a su particular manual no escrito para aflojar las sogas que intentan ponerle al cuello y amplificar las responsabilidades a los demás partidos. Es una táctica que ya fue puesta en escena el año pasado, cuando se publicaron las fotos tomadas hace casi dos décadas entre el ahora presidente de la Xunta y el narcotraficante Marcial Dorado.

En aquel momento, una de las principales líneas de defensa esgrimidas por el PP consistió en sacar a la luz la financiación pública que la Xunta regida por el PSOE y el BNG le había dado al entramado societario de Dorado. Y con la misma, los populares también acabaron trasladando el fraude de los cursos al PSOE al asegurar que las empresas de Gerardo Crespo recibieron un 33 % más de ayudas del Gobierno bipartito que del de Feijoo.

Huida a lo Scaramouche

La vuelta dada a la tortilla exaspera especialmente a los socialistas, obligados por las circunstancias a dar explicaciones de lo que hicieron con los cursos de formación ocupacional durante su paso por la Xunta. Quizás solo hay algo con lo que Feijoo logra ponerlos más nerviosos, y es cuando huye como Scaramouche con su florete de cualquier vinculación con el empresario Gerardo Crespo, mostrándolo más como una persona afín al PSOE que como un militante del PP, y la forma de probarlo que halló Feijoo fue leer en el Parlamento el mensaje que Crespo le envió supuestamente a cargos socialistas declarándose «huérfano» por su derrota en las elecciones del 1 de marzo del 2009, que dieron la victoria al PP de Feijoo.

El presidente de la Xunta logró salir indemne de las dos primeras embestidas lanzadas en el Parlamento por una oposición más unida que nunca. Pero la partida no se ha acabado todavía. La investigación judicial sigue su curso. PSdeG, AGE y BNG están decididos a convertir la operación Zeta en su pegamento para actuar contra el PP.

Y si hasta ahora se pensaba que la corrupción que golpea desde varios frentes al PP Madrid podía acabar encumbrando a Feijoo como apuesta de futuro de su partido, ahora existe también algún riesgo de que también la corrupción lo pueda dejar en fuera de juego.

crónica política

El PP le dio la vuelta a la tortilla trasladando al PSOE el argumento del fraude

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