Lucha contra los móviles en el aula

Aunque la mayoría de los centros ya tienen prohibido el uso de teléfonos, es habitual tener que retirarlos en clase y pedir a los padres que vayan a buscarlos

Alumnos, mayores de edad, del Instituto Parga Pondal usando el teléfono móvil fuera del centro escolar.
Alumnos, mayores de edad, del Instituto Parga Pondal usando el teléfono móvil fuera del centro escolar.
LA VOZ

La Xunta quiere prohibir por decreto el uso de los teléfonos móviles en clase, una práctica que en la mayoría de los centros ya está vetada, aunque no todos los alumnos atienden esta norma. Es habitual la retirada de móviles en clase y la petición a los padres de que conciencien a sus hijos sobre el uso responsable de los teléfonos. Aunque en algunos centros origina mayor conflicto que en otros, lo cierto es que la comunidad educativa en general considera que los móviles en el aula sí son un problema.

En el instituto de Ribadeo Dionisio Gamallo Fierros el uso del móvil ya está prohibido desde el curso pasado, cuando acogiéndose a una posibilidad que ofrece la actual legislación de la Consellería, el centro decidió incluir este veto en las normas de organización y funcionamiento del IES. «No caso de que o usen, retíraselles ata que o veñen a buscar os pais», explica el director, Alfonso Piñeiro. Pese a la prohibición, hay alumnos que continúan utilizando el móvil: «Esta semana, de martes a xoves, levamos retirados tres. É algo frecuente, aínda que cada vez menos porque os alumnos xa se están acostumando a non traer o móbil ou a telo apagado... pero aínda así, hai quen o usa». A su entender, la prohibición de usar el teléfono móvil en los centros educativos debe aplicarse: «Notábase o problema. Os nenos os usan moitísimo, e o teléfono é unha fonte cada vez maior de conflitos porque fan fotos, vídeos, cólganos na rede e faise un mal uso. Para nós é un problema».

Carlos Fernández, director del instituto Isidro Parga Pondal de Carballo, asegura que la utilización del móvil es «la que el centro quiera hacer». En este caso hubo un acuerdo del consello escolar que impide su uso por parte de los alumnos «a ninguna hora y en ningún momento». Es posible llevarlo «apagado y en el bolsillo», aunque podrá utilizarse en clase «si el profesor lo estima oportuno». Señala Carlos Fernández que nunca ha habido ninguna protesta al respecto y que la práctica es que se requise si lo usan en clase y sean los padres los que tengan que recogerlo.

Fernández considera que es una lástima que haya la prohibición porque «se van a oponer a la modernidad completa», ya que estamos «en el siglo de la información instantánea» y considera que se va a ir en contra de la realidad, ya que es una herramienta fundamental para la nueva comunicación. Se da cuenta, sin embargo, que si se permitiera «tendríamos un montón de alumnos andando como autistas todo el día. Ni hablarían con los compañeros». La realidad, reconoce el docente, es que los alumnos los usan tanto para llamar a sus padres como para jugar. Cree que existen otros sistemas para conseguir lo mismo, como el teléfono fijo del centro y la relación con los amigos.

En los centros de Carballo la noticia de la prohibición hizo que los profesores estuvieran algo más atentos en lo relativo al uso del móvil, que emplean los estudiantes en horario lectivo con cierta normalidad, sobre todo a la hora del recreo. Es muy habitual se que les requise si los pillan jugando en clase y deben recogerlos los padres.

Xaquín Ros forma parte del cuadro docente del IES de Canido de Ferrol, donde acuden estudiantes de Formación Profesional, pero también personas mayores de edad que participan en programas especiales de inserción laboral. El teléfono móvil no está permitido en ningún caso. «Nas aulas sempre foi e será así; os teléfonos teñen que estar apagados», precisa. Aunque reconoce que cuando un estudiante está pendiente de noticias relacionadas con una causa de fuerza mayor o un problema familiar le permiten que lo tenga en silencio cerca para estar pendiente de si le llaman.

No hay problemas con los móviles en el centro, los profesores no se han visto en la obligación de revisar las mochilas o retirarlos a la entrada de clase. A cambio les permiten a sus alumnos que contesten a sus mensajes o llamadas en el patio del colegio.

Por eso en el exterior de este instituto, así como en el de otros de la ciudad, es más que frecuente ver a los menores ensimismados en sus dispositivos antes, después y entre las clases.

En Vigo, en general ya está prohibido su uso en todos los colegios e institutos. El grado de cumplimiento suele ser bastante efectivo por la vigilancia de los profesores, al menos dentro del horario lectivo. Fuera de las aulas, durante los recreos, es más difícil controlar su uso, pero no así cuando los estudiantes están en clase delante de un docente. «Me parece una buena iniciativa para hacer consciente a la comunidad escolar de los abusos en el uso del móvil», comenta una profesora del colegio concertado de los Jesuitas de la calle Sanjurjo Badía. «Nuestro sistema normativo es que el móvil esté siempre fuera de clases y de los edificios escolares; el móvil es un elemento perturbador en el buen discurrir de las clases y en que los alumnos estén lo que tienen que estar», señala.

Ángela Novoa, directora del colegio público El Rocío, de Vigo, con alumnos hasta sexto de primaria, afirma que «nosotros no tenemos ningún problema, no vamos a cambiar nada cuando se apruebe ese decreto, ya que la prohibición del uso del teléfono móvil ya viene marcada en nuestras normas de funcionamiento». Los alumnos de este colegio no pueden llevar terminales a este colegio ni siquiera apagados. «Si un padre o una madre quieren llamar a su hijo, se pone en contacto con el colegio y se lo ponemos al teléfono y viceversa», señala Ángela Novoa. Si por casualidad el alumno lo necesitara, el móvil se custodia en secretaria y al final de las clases se lo entregan.

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