Un año de angustia e investigación


Las alarmas saltaron el 6 de julio del 2011, cuando el exdeán de la catedral tuvo que comunicar la desaparición del Códice Calixtino. José María Díaz, como toda Galicia, vivió con angustia el año que duró la investigación. El 3 de julio del 2013 la Policía Nacional detenía al exelectricista de la basílica, Manuel Fernández Castiñeiras, junto a su mujer y su hijo. En los primeros registros en sus domicilios apareció un millón de euros, pero no fue hasta el día siguiente, el 4 de julio, cuando el famoso libro fue hallado en un garaje que el ladrón confeso tenía alquilado en O Milladoiro (Ames), a escasos kilómetros de Santiago. El juez Vázquez Taín y el jefe de la Brigada de Patrimonio se lo entregaron al arzobispo, Julián Barrio.

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