El PP cede ante la presión social y cierra a Currás la puerta de Tragsa

El alcalde de Santiago descarga en su antecesor la decisión de dejar el acta

Ángel Currás (en una foto de archivo) sigue ocupando un puesto como concejal del PP en el Ayuntamiento de Santiago.
Ángel Currás (en una foto de archivo) sigue ocupando un puesto como concejal del PP en el Ayuntamiento de Santiago.

Santiago / La Voz

El sábado nadie lo ponía en duda en el PP gallego. Ángel Currás, el exregidor de Santiago doblemente imputado, dejaría el acta como concejal en el Ayuntamiento para colocarse al frente de la delegación en Galicia de la empresa pública Tragsa. Aunque el propio vicepresidente de la Xunta, y número dos del PPdeG, Alfonso Rueda, evitó confirmar ese movimiento, sí subrayó que Currás cerraría de ese modo una etapa como concejal, es decir, que dejaría de ser un obstáculo para Agustín Hernández en el Concello. Pero las reacciones sociales y políticas de rechazo que provocó la noticia que el viernes publicó este periódico han llevado al PP a cambiar el paso. Feijoo se mostró ayer categórico sobre el volantazo: «Non coñezo, nin creo que se produza, ningún nomeamento nesa empresa pública».

El presidente deslizó el mensaje en la sesión de control parlamentario, al hilo de una interpelación del PSdeG sobre las medidas de regeneración democrática. Ante las denuncias del portavoz de los socialistas, José Luis Méndez Romeu, sobre los casos de corrupción que salpican a cargos del PP, Feijoo replicó que en el PSdeG hay imputados que serán candidatos en las municipales de mayo próximo, en clara alusión al alcalde de Lugo, Xosé López Orozco. Fue entonces cuando comentó de pasada que el futuro de Currás no pasa por Tragsa. Hasta el propio interesado lo asumió horas más tarde, en declaraciones a Europa Press: «Si lo dice el presidente...».

Casi al mismo tiempo, el que iba a ser principal beneficiario por la salida de Currás, Agustín Hernández, se desmarcaba de nuevo de cualquier decisión vinculada con el posible nombramiento de su predecesor para dirigir la delegación gallega de Tragsa y del giro que ordenó Núñez Feijoo a la decisión. «Eu non teño relación con ese tema nin é da miña competencia», con lo que las declaraciones del presidente de la Xunta no suponen «ningunha novidade para min», apuntó el regidor capitalino, quien evitó valorar el anuncio del jefe del Ejecutivo autónomo. «Se o dixo o presidente -manifestó- eu non teño nada que engadir». Y tampoco nada que interpretar. «Eu non interpreto palabras», dijo cuando se le planteó si él entendía la declaración de su jefe de filas en el PPdeG como el paso atrás que en realidad constituye.

«O que vai facer da súa vida»

Lo que ya no tiene claro Hernández es si Currás dejará ahora la corporación municipal. El regidor insistió en trasladar esa decisión al ámbito de lo personal, aunque asume que dependerá de si se produce o no un nombramiento fuera: «É unha decisión de Currás. Dependerá de se é nomeado. Se é nomeado, renunciará e se non é nomeado non renunciará». La cuestión ahora está en si Currás terminará o no el mandato, pese a que el PPdeG aguarda que sea baja en la corporación prácticamente desde su relevo en la alcaldía. Hernández lo desconoce. «Cando Currás decida o que vai facer da súa vida lle trasladará esa decisión ao alcalde e aí tomarei a decisión que corresponda», reconoció.

Mientras, el exalcalde seguirá siendo miembro del gobierno municipal, sentenció el regidor, para quien su preocupación no está en esa posible baja corporativa, dio a entender, sino en «organizar e dirixir o Concello», algo en lo que Currás, con sus escasas competencias atribuidas como edil de Relacións Institucionais, poco tiene que ver en la práctica actualmente.

La oposición, satisfecha

La oposición municipal sí que interpretó ayer a Feijoo. Y no le caben dudas de que ha habido una clara rectificación ante un nombramiento «que supoñía un escándalo, que levantou gran indignación nos veciños» y que se reconsidera «pola presión social e política» que había generado, afirmó el socialista Francisco Reyes, quien anteayer pedía precisamente que se reconsiderase una decisión que no solo «é un erro, porque este tipo de comportamentos apartan á cidadanía dos seus represenantes», sino que además «premiaba», dice, una «xestión desastrosa».

El portavoz del BNG, Rubén Cela, también atribuyó la marcha atrás del PP a la «presión social e política» y espetó: «Currás debería estar fóra da corporación dende hai moito tempo». Y Anova, en una nota, reclamó su expulsión del Partido Popular.

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