Feijoo: «Nos sumarios non hai amigos ou enemigos»

El presidente de la Xunta despacha su relación con el conseguidor de la trama de los cursos de formación alegando que él denunció el fraude y aduciendo que «a efectos de sumarios non hai amigos nin inimigos»


«A efectos de sumarios, de investigacións e de denuncias, non hai amigos nin inimigos. Sempre imos actuar do mesmo xeito. Dáme exactamente igual quen estea ou quen non nunha actuación. Non hai diferenciación entre uns e outros». Ese muro de palabras intentó levantar ayer el jefe del Ejecutivo autónomo entre él y el supuesto conseguidor de la trama de los cursos de formación, Pachi Lucas. Hasta media docena de veces en rueda de prensa, Alberto Núñez Feijoo eludió confirmar públicamente la relación personal existente entre ambos porque, alegó, «o que queren saber os galegos» no es eso. Es, adujo, quién descubrió este pastel y cómo reaccionó. «Foi a Xunta quen denunciou [o fraude ante a Fiscalía]. E non confundamos aos que denuncian cos denunciados», sentenció.

Ante las revelaciones de la operación Zeta, la línea de defensa del líder popular consiste en minimizar la relevancia de sus vínculos con sospechosos de haberse lucrado ilícitamente, en presentarse ante la ciudadanía como un garante de la legalidad a quien no le tiembla el pulso «sexa quen sexa» el que puede acabar ante el juez tras la partida, en ensalzar el «correctísimo» proceder de su Administración y en subrayar que su Ejecutivo ha concedido al empresario coruñés Gerardo Crespo menos ayudas que el conformado por PSOE y BNG entre el 2005 y el 2009: 3,15 millones de euros frente a 4,64. En desplegar esa estrategia se afanó el dirigente conservador por espacio de 15 minutos en la habitual comparecencia tras la reunión semanal de su Gabinete.

En ese marco, en un deje muy suyo, colocó directamente bajo el foco a los socialistas y a los nacionalistas. «Non teño dúbidas sobre a honorabilidade do anterior Goberno», proclamó en alusión a todas las subvenciones que este otorgó a la trama, si bien acompañó su afirmación de un medido «de momento». De hecho, enfrentando la actitud de la Xunta de Touriño y Quintana con la manera de obrar de la actual, destacó: «Fomos a única Administración, en nove comunidades nas que actuaban estas empresas, que puxo [as irregularidades] en coñecemento do Ministerio Fiscal, a única».

En su intervención, emulando a colegas de filiación como Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy, Feijoo sucumbió igualmente a la tentación de apuntarse a la moda de, «sen dúbida» solicitar disculpas a la sociedad civil por los escándalos que afectan al PP. Sin embargo, pretendió diferenciar un tanto su discurso del de aquellos, al abogar por «pedir perdón actuando». «Temos que ser implacables -manifestó- con calquera tipo de corruptela ou con calquera tipo de conduta ilegal».

Y eso, básicamente, consiste en «denunciar os feitos sempre», «acudir á Xustiza» y «adoptar medidas que estreiten as marxes para que se podan cometer irregularidades». «Só dende a política poderemos solventar os problemas que hai hoxe na política, non hai atallos», concluyó.

En el momento de excusarse ante el electorado, el presidente del PPdeG no citó a Rajoy, pero sí lo hizo luego para realizar de él una defensa a ultranza. En una semana de las más complicadas de la legislatura para el inquilino de la Moncloa, Feijoo elevó su liderazgo entre los populares a la categoría de indiscutible, cargó contra quienes lo cuestionan y aseveró: «O candidato do PP ás seguintes eleccións [xerais] é, sen dúbida, Rajoy. [...] A inmensa maioría témolo clarísimo».

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