Galicia tendrá 207.472 habitantes menos dentro de 15 años

Las proyecciones de población dibujan también en España una caída de 5,6 millones de residentes en el próximo medio siglo


Vigo / La Voz

Cuando acabe la próxima década Galicia tendrá similar volumen de población que al comienzo de la Guerra Civil. Un siglo habrá pasado demográficamente en balde y a la caída que empezó a dibujarse en el 2010 no se le atisba todavía fin.

La proyección de población realizada por el Instituto nacional de Estadística advierte que la tendencia actual de Galicia permite augurar que en cada uno de los 5.475 días que desde hoy transcurrirán hasta finales del año 2029 la comunidad perderá 38 habitantes. De los 2,74 millones de personas que residen en las cuatro provincias se pasará en quince años a tan solo 2,53, es decir 207.472 vecinos menos por tanto, al estimar que un saldo vegetativo aún más negativo que en la actualidad, al seguir decreciendo el número de nacimientos, hará imposible el fin de la crisis poblacional de Galicia. Será prácticamente como si A Coruña, la segunda ciudad más poblada de la comunidad, se quedase sin habitantes en solo tres lustros.

Los técnicos del INE recalcan que además la comunidad gallega será uno de los territorios donde la desertización residencial seguirá siendo más notable. Solo Castilla y León y Asturias sufrirán una evolución peor, caída que solo se evitará en Madrid, Canarias, Baleares, Melilla, Ceuta y muy ligeramente en Andalucía.

Las proyecciones de población presentadas ayer manejan como hipótesis más probable que el conjunto de España pierda 1,02 millones de habitantes hasta el 2029, pero poniendo la vista más lejos aún, en el 2064, el descenso será de 5,6 millones de habitantes en relación al censo de hoy.

Envejecimiento exagerado

El negro panorama poblacional no vendrá determinado solo por la pérdida de fuelle demográfico y migratorio, sino por el altísimo grado de envejecimiento con el que la sociedad tendrá que afrontar el mantenimiento de sus servicios públicos y prestaciones sociales. Del 18,2 % de mayores de 65 años que se registra en el conjunto de la población española se pasará a un 24,9 dentro de quince años y la progresión hará que en el 2064 hasta un 38,7 % del censo supere la barrera de la jubilación. La mayor esperanza de vida a partir de los 65 años será la principal causa de ese envejecimiento social que no logra rebajar el menguado contingente de partos. De los 19 años de vida que de media se estima que vivirán a mayores los hombres que acaban de cumplir los 65 y 22,9 en el caso de las mujeres, se pasará en el 2063 a 27,3 y 30,7 respectivamente.

Las cuatro provincias gallegas vivirán sin remedio un descenso en sus censos. A Coruña estará en el 2029 al borde del millón de habitantes tras perder 80.240; Pontevedra cederá 47.738, Ourense, otros 43.809, con los que apenas superará el cuarto de millón de vecinos, y Lugo caerá otros 35.686.

Más hogares individuales

Mientras el número de residentes reflejará una vertiginosa caída en Galicia, según los estudios de los demógrafos del INE, crecerá en cambio el volumen de hogares en la comunidad. De los 1,07 millones de hogares que había en el 2002 se pasará a contar con 197.900 más en tres lustros, de los que 26.439 se formarán desde este momento hasta el 2029. La imposible ecuación se explica con una Galicia llena de hogares unifamiliares y de parejas sin más integrantes. Es más, ambas combinaciones serán absolutamente mayoritarias. De las 255.386 casas con un solo inquilino se pasarán a 333.077 en quince años. Las de dos personas llegarán a 355.695, al sumar 143.352 en su caso en un cuarto de siglo, tiempo este en el que aumentarán en 32.972 las de tres personas, caerán en casi idéntica cantidad las de cuatro y en 99.142 las de cinco ocupantes. El número medio de inquilinos por hogar en Galicia será de 2,28, frente a los 2,54 actuales.

Más llegadas y menos bebés

La radiografía de futuro de la situación poblacional de Galicia se completará con una fuga de 379.306 residentes en la comunidad (171.252 al extranjero y 208.054 a otras autonomías), contingentes que serán cubiertos por los grupos de entrada y retorno. Llegarán para instalarse en Galicia en el mismo tiempo 406.185 personas (176.535 de otros países y 229.650 del resto de España).

A pesar de que la inmigración minorará el previsible desplome residencial, los que lleguen en los próximos quince años no serán capaces de evitar que el saldo vegetativo gallego siga siendo negativo al estimarse que se mantendrá un mayor índice de defunciones que de nacimientos. Del saldo negativo de 11.741 decesos más que alumbramientos se pasará en el 2028 a un déficit de 18.048 personas, el más alto de todas las autonomías españolas. Solo Murcia, Ceuta y Melilla serán capaces de seguir cubriendo la tasa de reposición, aunque ya por muy escaso margen.

Migraciones estatales

Curiosamente Murcia y Melilla serán los únicos territorios en los que para entonces vean marchar más extranjeros de los que les lleguen a vivir en ese momento. Los expertos señalan que al final de la próxima década todas las demás autonomías volverán a ser atractivas para los foráneos, situación que en este momento y en base al balance de llegadas y salidas no se da en Galicia, como tampoco en Aragón, Baleares, las dos Castillas, Cataluña, Valencia, Extremadura, Murcia, Navarra, País Vasco, las dos ciudades autónomas e incluso Madrid.

De las 17 autonomías, siete verán como se marchan más residentes al resto de España que los que les lleguen de otras comunidades.

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