Dos altos cargos de Traballo recibieron 26.000 euros de la caja B de Crespo

Otro obtuvo regalos por valor de más de 900 euros, y el PP, dos pagos por un total de 17.000, según la documentación intervenida por la policía al empresario coruñés


A Coruña / La Voz

Para el grupo de delincuencia económica de la Policía es «un hecho constatado» en decenas de llamadas, correos, encuentros, mensajes, cheques y regalos las buenas relaciones que el empresario coruñés del mundo de la formación y de las entidades sin ánimo de lucro mantenía con políticos de todas las formaciones, especialmente aquellos que tenían decisión a la hora de otorgar subvenciones.

Las pruebas para sustentar tal acusación aparecen en el tomo 21 -son 25 en total- del sumario, donde aparecen pagos y regalos a altos cargos de la Xunta días antes de recibir una subvención, ya fuera para la promoción de empleo, para minusválidos o para cursos de formación.

Trescientos euros mensuales

Lo demuestran las llamadas grabadas a comienzos del 2012 con políticos y funcionarios que tenían voz y voto para dar ayudas. A alguno lo tuvo a sueldo, como a Odilo Martiñá, director xeral de relaciones laborales hasta que dimitió hace dos semanas. Este hombre ya había estado a sueldo de Gerardo Crespo entre el 2006 y el 2009. Entonces le enviaba 300 euros mensuales. La policía cifra en 18.000 euros el dinero que este alto cargo se llevó de la trama. Odilo Martiñá, que ayer declinó hacer comentario alguno sobre el asunto, era hasta este martes la única persona que había presentado su dimisión cuando se supo que estaba implicado en el caso, aunque adujo razones personales.

Otra dimisión

Porque ayer, quien puso fin a su cargo como director de área de Servizos Provinciais de la Diputación coruñesa fue Luis Alberto Álvarez Freijido, quien había sido el delegado de Benestar en A Coruña. Pidió su cese, según comentó, «por motivos personales, pues no estoy capacitado para continuar mi labor en esa dirección mientras no se aclare el proceso judicial». Diego Calvo, el presidente del organismo provincial, admitió su cese y ahora le buscan una reubicación como funcionario. Álvarez Freijido, según la Policía, recibió 8.000 euros de Gerardo Crespo.

Y en el despacho de la directora general de Azetanet, la empresa matriz de Crespo, se encontró una libreta en la que se podía leer: «Dar de alta a la mujer de Luis Álvarez Freijido como profesora y pagarle 6.000 euros».

Quien no dimitió, sino que lo cesaron, fue Joaquín Vila, jefe de servicio de Empleo en Traballo. Los responsables de la consellería lo destituyeron el mismo día que fue llamado a declarar por la titular del Juzgado de Instrucción número 6 de A Coruña.

Vila aparece en los papeles como receptor de varios regalos de Gerardo Crespo -entre ellos, un bolso a su esposa-. Así le agradeció este alto cargo el bolso que le envió a su mujer: «Muchas gracias por el regalo, pero no se puede andar con estas historias, hombre, estuve a punto de devolverlo». Al respecto, el exjefe de servicio de Empleo lo negó ayer con rotundidad. «Es cierto», reconoce, que el empresario coruñés «enviaba constantemente regalos, pero cuando llegaban se repartían entre los compañeros del departamento». «Es que ni de broma aceptaría nada de ese hombre», añadió. Sobre las llamadas entre ambos, Vila, que subraya que demostrará su verdad, dijo que «en alguna ocasión le informé de cómo debía hacer las cosas, pero, por cortesía, nunca para facilitarle concurso alguno».

«Así es la corrupción»

«Para que intercedieran por Gerardo Crespo a la hora de concederle ayudas», según el grupo de delincuencia económica de la policía, también contrataba a familiares de responsables públicos, como lo acredita una llamada de Gerardo Crespo a su secretaria para que contase para el puesto de profesor con un pariente de Justino Luengos, jefe de servicio de formación de Traballo en Ourense. Hay una llamada reveladora el 19 de enero del 2012 en la que Gerardo le comunica a su secretaria que hay que contratar a un profesor porque lo pide Justino Luengos. «Si hay que contratarlo, hay que contratarlo», le ordena enérgico Crespo a su empleada después de que esta le dijese que en esa ciudad ya tenían a un profesor. «Es así de triste, Así es la corrupción», le responde el empresario.

Crespo también entregaba sobres con dinero en metálico. Un pinchazo al teléfono de la secretaria de Crespo da como resultado esta conversación: «Se llevaron sobres a la Diputación y también a Madrid, que a ese le siguen untando los 3.000».

Además, Crespo realizó dos pagos al PP, según consta en el sumario. El primero, el 4 de abril del 2011, semanas antes de las elecciones municipales, de 2.000 euros. Y el 7 de noviembre, días antes de las elecciones generales, entregó 15.000.

Correos a Romay

La jueza instructora destaca en el sumario las «altas» relaciones de Gerardo Crespo con políticos relevantes, como Romay Beccaría. En el sumario aparece un intercambio de correos entre ambos en que el primero le pide que interceda por un concurso. A los dos días, el presidente del Consejo de Estado le responde que ha recibido el mensaje y que se lo ha trasladado a Diego Calvo, presidente de la Diputación de A Coruña. Crespo le da las gracias en otro email y le pide: «Necesitaría saber quién lleva en el partido temas de formación, empleo y orientación. Si puedes ponerme en contacto te lo agradecería infinito. Un fuerte abrazo». Al día siguiente, el político gallego le envía un correo a Crespo en este sentido: «El programa -se refiere al concurso al que se presentó Crespo- está en una fase muy de cierre, pero si tienes alguna sugerencia mándamela por esta vía». Al mes siguiente, Crespo obtuvo la subvención. Concretamente, del proyecto Rede Xiana.

Asimismo, hay correos en enero del 2011 entre la secretaria de Romay y Crespo en los que la primera le pide un trabajo para el hijo de un «buen amigo» del presidente del Consejo de Estado.

Esas buenas relaciones que mantenía el supuesto jefe de la trama de los cursos fantasma dejaron de ser buenas en el 2012, cuando se supo que Crespo estaba siendo investigado. El empresario le muestra su malestar al alcalde coruñés en un mensaje: «Se está cometiendo una injusticia con mi empresa. No merezco esto. Parezco un proscrito. Por favor escúchame. Luego será tarde».

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