Un bálsamo contra los malos humos

Las calles sin coches disminuyen la contaminación y facilitan la socialización de sus vecinos


redacción / la voz

Igual que las ciudades que han dado la espalda al mar están trabajando para desandar el camino y abrirse de nuevo a él, la pelea de las urbes modernas se centra ahora mismo en devolver al peatón el espacio que durante décadas se le arrebató. Desterrar los coches del centro de las ciudades se ha convertido en la quimera del urbanismo sostenible. Sus ventajas son muchas, pero la peatonalización tampoco está libre de problemas.

Calidad de vida

Calles en calma. De calles ruidosas y de aceras estrechas se pasa a espacios amplios para los peatones y bulevares en calma, con bancos y mobiliario urbano o zonas verdes. La peatonalización contribuye también a cohesionar los barrios y a priorizar la comunicación humana.

Menos contaminación

Aire más limpio y menos ruido. Las ventajas ambientales de las peatonalizaciones se perciben enseguida. Al eliminar el tráfico rodado, la contaminación del aire se reduce, y con ella baja el riesgo de padecer enfermedades directamente relacionadas con ella. Al mismo tiempo desciende la contaminación acústica, y la ausencia de ruido reporta un mayor descanso a los vecinos.

Dinamismo comercial

Polos de atracción. Los comerciantes fueron -y son- muchas veces reacios a aceptar las peatonalizaciones, pensando que la supresión del tráfico será negativa para sus ventas. Casi siempre acaban celebrando las iniciativas que vetan los coches en las calles. La comodidad de las áreas peatonales atrae al público y propicia el paseo frente a las marchas aceleradas. Esto es bueno para los negocios, sobre todo pequeños comercios o locales de hostelería, que acaban buscando un hueco en estas zonas. No lo es, en cambio, para establecimientos en los que se realicen compras grandes o pesadas, como es el caso de los supermercados, que suelen esquivar las manzanas peatonales. Un estudio de la Fundación RACC (Real Automóvil Club de Cataluña) destaca que el 83 % de los comerciantes manifiestan que su negocio ha ganado valor tras un proceso de peatonalización.

Mayor seguridad

Los accidentes bajan. La transformación de una vía urbana en peatonal elimina prácticamente el riesgo de sufrir un accidente, puesto que el tráfico de vehículos es mínimo y los pocos coches que circulan lo hacen a velocidades muy moderadas. Incluso en las llamadas zonas de prioridad peatonal, en las que el tráfico no está totalmente prohibido, disminuye notablemente la accidentalidad, puesto que habitualmente la velocidad está limitada a 30 kilómetros por hora. Prueba de ello es que un estudio que Pontevedra presentará en el congreso Ciudades que Caminan la distingue como una de las ciudades europeas más seguras.

menos aparcamientos

Buscar alternativas. La peatonalización no solo restringe el paso de vehículos, sino que suprime plazas de estacionamiento, de tal manera que es preciso, antes de acometer cualquier acción de este tipo, prever zonas de aparcamiento próximas a las áreas sin coches. La recomendación es que se localicen a distancias no superiores a los 500 metros. De todos modos, son frecuentes las infracciones de estacionamiento en estos espacios urbanos, igual que es habitual, y difícil de solucionar, el paso de motocicletas.

más mantenimiento

Las áreas peatonales requieren mayor atención. Otra de las características de las zonas peatonales es que, debido a la presión de uso a la que están sometidas, requieren un mayor esfuerzo de mantenimiento del mobiliario urbano y una limpieza más frecuente. Asimismo, la concentración de locales de ocio puede en algunos casos provocar molestias a los vecinos de determinadas calles.

análisis los pros y los contras de la peatonalización

URBANISMO SOSTENIBLE

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