Imputadas dos madres de un IES de Viveiro por alterar el orden en el aula

Inmaculada Eiroá González
inma eiroá VIVEIRO / LA VOZ

GALICIA

Varios padres mostraron su apoyo a las dos afectadas delante de comisaría.
Varios padres mostraron su apoyo a las dos afectadas delante de comisaría. XAIME RAMALLAL

Ayer declararon en comisaría tras ser denunciadas por la directora

13 oct 2014 . Actualizado a las 01:30 h.

La reivindicación del docente número 43 para el Instituto Vilar Ponte de Viveiro ha llevado ayer a comisaría a dos madres, ambas miembros del Anpa, tras ser denunciadas por la directora del centro educativo. Ambas mujeres están imputadas como presuntas autoras de una falta de alteración del orden en un centro educativo.

La noticia cayó como una bomba en Viveiro y particularmente entre las afectadas y el colectivo de padres y madres, que ayer, tras tener noticia de la denuncia y de que sus compañeras habían sido citadas a declarar en comisaría, acudían por la tarde a darles su apoyo. Según explicó Carmen Franco, una de las dos imputadas, la mayor parte de las madres, se reunieron en torno a 50, permanecieron delante de las instalaciones policiales mientras sus dos compañeras estaban dentro, barajando incluso la posibilidad de autodenunciarse.

Sin abogado y con pocas nociones legales, ambas relataron ante la policía lo que, bajo su punto de vista, había sucedido el viernes, durante la protesta que habían realizado para reclamar el profesor. Dice Carmen que relató como en una asamblea anterior habían decidido acudir al centro a primera hora de la mañana y entrar en las aulas «como forza de presión para que alguén de arriba veña explicarnos e solucionar o problema». El profesor que les anuló Educación cuando ya estaba iniciado el curso era el de lengua castellana. Ahora no piden un especialista en esta materia, les basta con que cubran esa plaza. Desde Educación habían asegurado el viernes que los padres habían entrado en las clases pidiendo a los estudiantes que abandonaran las aulas. Carmen niega tal cosa. Asegura que fueron «petando nas portas» para explicar qué estaban reclamando el profesor, pero que en ningún momento animaron a los alumnos a salir de clase. Al contrario, señala Carmen que cuando ella se marchó, su compañera incluso se quedó en el centro y al ver que los alumnos andaban por los pasillos y escaleras les conminó a que se metieran en clase. Antes de recorrer las aulas, dijo, preguntaron por la directora, que luego se encontraron en los pasillos. Las invitó a bajar a las 9.15 a una reunión en el salón de actos, a la que algunos padres no quisieron ir.