Continúa la ola de ataques del lobo, que ayer despedazó 33 ovejas en Parga

Algunos ganaderos no denuncian porque la Xunta «non indemniza»


Redacción / La Voz

Un vecino de Parga descubrió la matanza a las ocho de la mañana. Subió para controlar un maizal que suele dañar el jabalí y se encontró con el pastizal de Trasparga sembrado de ovejas muertas. En total, 33. Veintidós ya eran cadáveres a esa hora. Las otras 11, malheridas, las eliminó el veterinario. «O veciño que me avisou viu dous lobos que fuxían, pero tiña que haber máis», sospecha Isaac Losada, que lamenta la pérdida de parte de su rebaño, de unas doscientas cabezas. El depredador se ensañó con los cuerpos, diseminados por la hierba, que parecía un campo de batalla.

Lo peor para Isaac es que no es la primera vez que le sucede. Hace dos años, por estas fechas, perdió medio centenar de ovejas en otro ataque. «Hai quince días que veu a indemnización», se queja por la tardanza. «O problema -prosigue- xa non é o diñeiro, senón que cando chega e podo comprar ovellas perdo outros dous anos para que empecen a producir, e iso non ten prezo». La finca, pese a que está vallada, tiene tres hectáreas y media de prado rodeado de bosque espeso, por lo que es difícil de defender.

Miguel Viña, veterinario de la Asociación de Defensa Sanitaria, revisó ayer el ganado dañado: «!Puf, mi madriña, como está esta!». Después de eliminar once animales con el cuello acribillado por las dentelladas, deja vivir a otro que, aparentemente no está tan mal. «¡A ver, pequena!», la pone en pie con mimo. «O problema destas ovellas é que as que quedan vivas no van dar crías en dous anos, van abortar por estrés postraumático», afirma.

El ataque de Parga no es algo excepcional. Monfero, Irixoa, Guitiriz, Rábade, Cospeito, Vimianzo, Viveiro, Cee, A Laracha... Decenas de incursiones de los lobos se han documentado en Galicia entre agosto y septiembre, especialmente en las últimas semanas. En Fisterra acaban de devorar un potro del que dejaron los huesos, y los expertos no tienen muchas dudas de que se trata del Canis lupus y no precisamente de perros asilvestrados. El motivo de tanto ataque es posiblemente el momento de cría de los lobeznos, que demandan mucho alimento.

Chisco Lema, especializado en este animal en la Costa da Morte, asegura que en un área de mil kilómetros cuadrados «hay diez territorios. Cuando no tienen muchos recursos para cazar, los lobos se aventuran durante el día y llegan hasta las casas». Precisa, eso sí, que en Europa Occidental «no atacan al hombre», y que es necesario «buscar la forma de que tampoco se ceben con el ganado». La Asociación Cabalar Montefaro, de Vimianzo, ha sufrido cinco bajas en los dos últimos meses. «Pero ya no presentamos denuncias ante la Consellería de Medio Ambiente porque no vale de nada», sostiene su presidente, José Manuel Pereira. «Aún estamos sin cobrar las bajas de hace tres años -agrega-, siete en total, por valor de unos tres mil euros». Y son muchos los ganaderos que se quejan por los retrasos en el pago, muy disuasorios.

Nuevo censo a la vista

¿Cuántos lobos hay en Galicia? El censo actual es del año 2003 y da cuenta de unos seiscientos ejemplares en la comunidad. A final de año se publicará uno nuevo en el que trabajan el Ministerio y la Consellería de Medio Ambiente, y los expertos pronostican que el dato subirá bastante. De ello también dan fe los cazadores. Antonio Mota, secretario de Unitega, que agrupa a los tecores gallegos, afirma que las poblaciones de corzo y jabalí «han bajado en varias zonas. Es bueno que haya lobo -concede-, pero su población se ha incrementado mucho y hoy está incontrolado». Añade que desde hace un par de años «ataca a los perros rezagados en las cacerías», así que reclama a Medio Ambiente «indemnizaciones por los perros perdidos». El último, el pasado jueves en Lires (Cee).

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