Obligan a unos padres a dar 624 euros a una hija de 23 que quiso irse de casa

Alberto Mahía A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

La Justicia impuso a los progenitores de esta coruñesa pagar su independencia

21 sep 2014 . Actualizado a las 11:36 h.

La joven se fue de casa cuando tenía 21 años porque quería independizarse. Pero para eso le hacía falta dinero, y como no trabajaba ni trabaja, llamó a las puertas de la Justicia para que sus padres le pagaran su nueva vida fuera del hogar materno. Demandó a sus padres, que están divorciados, y la sección cuarta de la Audiencia Provincial de A Coruña atendió sus súplicas y fijó una pensión de manutención de 624 euros. 540 se los debe pasar su padre y los 84 restantes recaen sobre su madre.

La joven coruñesa tomó la decisión de independizarse cuando tenía 21 años. Había vivido siempre con su madre hasta que se mudó a casa de su abuela. Luego se fue a Lugo para estudiar una carrera. Terminó el curso, aprobó todo, pero decidió cambiar de ciudad. Al otro lado del país, a Valencia. Fue cuando presentó la demanda y la ganó. El tribunal le dio la razón a la joven, que hoy tiene 23 años, y se la quitó a la madre, defendida por la letrada Marina Álvarez, porque entiende que está en su derecho pese a que la licenciatura que está sacando se puede estudiar en A Coruña. Su madre, que se opuso a darle paga alguna, alegó que estaba dispuesta a mantener a su hija, pero en su casa, junto a ella. Pero la Audiencia sostiene que la relación entre madre e hija no es buena, «lo que haría muy difícil la convivencia».

Insistió la abogada Marina Álvarez en su recurso contra las pretensiones de la joven en que la situación de esta no refleja lo que exige el artículo 142 del Código Civil, el que obliga a los familiares a mantener económicamente a sus semejantes si la necesidad de estos es imperiosa. Y la de esa chica, según la letrada, no lo es, pues podría vivir perfectamente con su madre y estudiar la carrera en A Coruña. Además, sostiene que la decisión de abandonar la casa fue de la joven. Y que el hecho de escoger Valencia para fijar su residencia, podría calificarse como capricho.