El rechazo al peaje de la AP-9 roza el 90 % entre los más jóvenes

Cuatro de cada cinco gallegos creen injusto el precio que impone Audasa


Redacción / La Voz

Un 78,7 % de los ciudadanos gallegos, es decir, prácticamente cuatro de cada cinco, consideran que el peaje que se cobra por circular por la autopista del Atlántico es injusto para el servicio que ofrece. Esa percepción de desproporción entre lo que se paga y lo que se obtiene crece aún más, hasta rozar el 90 %, entre los ciudadanos más jóvenes, los que tienen entre 18 y 34 años. Así lo revelan los resultados de la encuesta realizada por Sondaxe, motivada por el creciente descontento de los usuarios con los continuos aumentos de precios y el agravamiento de los atascos en los controles de pago, lo que ha llevado incluso al Ministerio de Fomento a amenazar a la empresa concesionaria Audasa con anular la concesión. Las respuestas críticas con el precio aumentan significativamente entre los ciudadanos que viven en las provincias de A Coruña y Pontevedra, por las que transcurre la AP-9. Conocerlo es amarlo, decía la canción; con la autopista ocurre justo lo contrario.

La encuesta planteaba varias opciones sobre el futuro de la autopista. Un 52 % de los encuestados creen que deben eliminarse ya las barreras y poder circular libremente por esa vía.

Un pasado accidentado

Esta respuesta coincide con los análisis que en un momento crucial para la autopista, el año 2000, el de la ampliación de su concesión por otros 25 años, hicieron representantes de la oposición y expertos en infraestructuras viarias. Emilio Pérez Touriño reunía en su persona esas dos condiciones, como especialista en planificación del desarrollo y como secretario xeral del PSdeG-PSOE. Touriño calificó la prórroga de la concesión desde el 2023 hasta el 2048, y el proyecto de privatizarla, como «un pelotazo de 125.000 millóns de pesetas» y «un atentado ao patrimonio dos galegos». Los expertos críticos con la venta consideraban que para el 2023 las obras estarían más que suficientemente amortizadas.

Mariano Rajoy visitó Vigo en febrero del 2000, un mes antes de las elecciones generales en las que se presentaba como candidato al Congreso por Pontevedra. Allí prometió que se eliminaría el peaje del puente de Rande. El peaje no ha subido tanto como Rajoy, pero los dos siguen ahí. El entonces responsable de Política Territorial de la Xunta, José Cuiña, anunciaba en Cangas por aquellas fechas que la ampliación de la concesión permitiría nuevas rebajas de peajes. No fue así.

Cuando Audasa por fin se privatizó, en el 2003, era una de las joyas del sector público español. De cada dos euros que ingresaba, uno era beneficio. Con la crisis las cosas han cambiado. Desde el 2008, el tráfico por la autopista decrece sin cesar. Pero eso no lleva a la empresa a rebajar los peajes, sino a aumentarlos. En su última emisión de obligaciones, de marzo de este año, Audasa animaba a los posibles inversores señalando que «los ingresos de peaje se redujeron respecto al ejercicio anterior un 5,4 %, [...] consecuencia de un descenso del tráfico de cobro en un promedio del 6,43 %, compensado parcialmente con la revisión de tarifas [...] que fue del 2,59 %».

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