Forcejean con el cura para medir la Virgen porque creen que se la ha cambiado

La Guardia Civil tuvo que intervenir debido a la trifulca que se originó por la imagen barroca del santuario de Conforto. El párroco admitió que le había cambiado el manto y guardado las joyas


A Pontenova / La Voz

La reparación de la talla barroca de la Virgen de Nosa Señora, la principal del santuario de Conforto, en el municipio lucense de A Pontenova, provocó ayer una escena dantesca en el atrio de la iglesia. Por un lado estaban el párroco local, José Ángel Fernández, de 62 años, y el de Riotorto, Antonio Rúa, de 46. Del otro los feligreses, unas 170, pidiendo explicaciones pues creen que la imagen ha sido cambiada. Los ánimos se fueron encrespando, con gritos y reproches de los vecinos, hasta que se desbocaron. Alguien decidió llamar a la Guardia Civil, que acudió a apaciguarlos, pero para entonces el cura de Riotorto, a quien parecen culpar de lo ocurrido, ya había sido acusado a gritos de ladrón y mostraba su camisa manifestando que una mujer se la había roto en la trifulca.

La reunión, al concluir la misa, la habían convocado los vecinos. Los dos sacerdotes acudieron para mostrar fotos del proceso de reparación de la talla, pero lejos de disipar las dudas, los ánimos se fueron caldeando, con algún vecino lanzando cada vez acusaciones más graves y amenazas de denuncias. En el alboroto, por momentos se temió que algún cura fuese agredido, hasta que llegó la Guardia Civil.

En la discusión incluso la imagen de la Virgen fue sacada de la iglesia, pasada mano por mano por los vecinos y medida. Su longitud coincidía con la verdadera.

El problema es que está fresco el recuerdo del expárroco José Emilio Silvaje y la desaparición de piezas en iglesias en los municipios vecinos de Trabada y Ribadeo. Con ese asunto depurándose en el juzgado, en Conforto vieron con sorpresa cómo la imagen faltaba un día de la semana pasada y otro esta. Cuando ese segundo día le pedían explicaciones al párroco, el sacerdote de Riotorto apareció en la iglesia con la talla reparada.

José Ángel Pérez no tuvo reparo en reconocer su error: restaurar la pieza sin haber solicitado autorización del Obispado y de Patrimonio. Afirmó que las joyas que faltan -exvotos de fieles-, las guarda en la sacristía y que el manto que llevaba la Virgen fue sustituido porque con la reparación y tras pegarle el Niño Jesús original no le cabe. El responsable de Patrimonio de la Diócesis, Félix Villares, no duda de la buena fe de José Ángel Fernández, aunque -dice- debería haber pedido autorización para restaurar la talla. Pero los vecinos están recogiendo firmas para reclamar a Patrimonio que actúe.

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