El talón de Aquiles de Caballero

Denuncias de enchufismo, irregularidades en las oposiciones y utilización política de planes laborales acompañan su gestión


Redacción / La Voz

Desde que Abel Caballero volvió en el 2005 a la vida política, las acusaciones de parcialidad en la gestión de los recursos laborales públicos ha acompañado sus mandatos, primero en el Puerto y ahora en el Concello de Vigo. Denuncias de enchufismo, tribunales opositores a la medida, filtración de exámenes, contratación de militantes y utilización política de los planes de empleo forman parte de la cadena de cíclicas acusaciones que este verano le vuelven a salpicar con la remisión a la Fiscalía de una treintena de casos de supuesto tráfico de influencias en el consistorio.

Puerto de Vigo

Primera denuncia colectiva. El paso de Caballero por el puerto dejó, entre otras decisiones, la creación del cuerpo de la policía portuaria. El PP llevó al Parlamento y a las Cortes, incluso de la mano de la ahora ministra de Fomento, sus sospechas de que Caballero hizo contrataciones masivas en ese servicio y otros con el fin de ganar adeptos en el PSOE para su campaña electoral. Los populares identificaron 30 apellidos de allegados a dirigentes del PSOE vigués y UGT que fueron contratados en el puerto, cuyos nombres incluso contaban con anotaciones a mano en un listado interno subrayando la relación de muchos de ellos con personas del partido.

Planes de empleo

En manos de las asociaciones elegidas. «Moitos parados non poderán ter un traballo por falta de padriño ou madriña», aseguró el año pasado EU tras decidir Caballero que los fondos destinados a planes de empleo municipales sean gestionados por las asociaciones seleccionadas desde el Gobierno local. «Os orzamentos reafirman a práctica do clientelismo no Concello con un plan de emprego sen control», añadía EU. En su estrategia de romper el frente crítico de la federación que agrupa a las asociaciones de vecinos, el regidor otorgó a la estructura que agrupa a todas las asociaciones vecinales el mismo dinero que a varias de ellas individualmente.

«Sagas de sindicalistas»

Examinadores con carné. En el 2011 CC. OO. desveló que los tribunales de las oposiciones contaban con delegados sindicales estratégicamente elegidos para dicho cometido, cuestión que la central ligó a la existencia de filtraciones en los exámenes. «Los que obtienen notas muy altas aciertan hasta las preguntas erróneas», denunció. Examinadores sin formación de la plaza a resolver, vulneración de la paridad de sexo en los tribunales, y la elección de preguntas sin sorteo fue llevado por CC. OO. a la Justicia. «Se está contratando a sagas completas de sindicalistas», aseguraron. El juez eludió anular las oposiciones de 167 plazas tras haber dimitido los sindicalistas de los tribunales y para no causar un perjuicio mayor con la repetición de las pruebas.

Exámenes mal vigilados

En manos de una opositora. Tras asegurar el Gobierno de Caballero que era «una calumnia y falso» que los exámenes de una oposición de hace tres años fuesen guardados durante días por una aspirante, el gabinete del socialista decidió anular las pruebas «para salvaguardar los derechos de todos», y tras afear el Valedor do Pobo y el propio presidente de la Xunta la falta de garantías en el Concello vigués. Meses antes, el secretario de una mesa de contratación de socorristas para las playas denunció que hasta tres sobres de las ofertas presentadas habían aparecido abiertos.

Enchufes por Facebook

El caso Bembrive. Una serie de pantallazos de conversaciones de Facebook y correos electrónicos de un funcionario de Urbanismo y alcalde socialista de la pedanía de Bembrive fueron puestos en manos de la Guardia Civil al desprenderse de ellos un supuesto tráfico de influencias en las contrataciones de los planes de empleo y concesionarias municipales. «Necesito la copia de solicitud de tu marido para enchufarlo un poco por medio de sindicatos, comité de empresa», rezaba uno de los pantallazos.

Agujeros laborales

Plan E y los indefinidos. El Plan E remarcaba el compromiso de contratar obreros de Vigo o su área. Los sindicatos alertaron de la contratación significativa de ciudadanos portugueses. La oposición añadió su desconfianza sobre el control de los empleos que se dijeron crear. En paralelo, varios empleados por obra y servicios han logrado puesto indefinido con Caballero tras perder el Concello los pleitos interpuestos por los despedidos. Los «indefinidos de la planta cuarta» le llaman hasta los sindicatos, que en privado indican que dicha vía ha dado entrada en el Concello a personas escogidas.

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