La fundación de Benestar ha pasado a hacerse cargo de 200 personas en el 2007 a 2.300 en la actualidad


El paso posterior a la incapacitación de la persona mayor es su tutela. Los tutores habituales son los padres, los hijos, el cónyuge o los hermanos del incapacitado, pero también hay personas jurídicas autorizadas a ejercer de tutoras: son las fundaciones tutelares, de las que hay varias en Galicia, como las fundaciones Áncora, Aspronaga, Gavela, Funditea o Sálvora, regidas por patronatos y apoyadas por las instituciones, y la Fundación Galega para a Tutela das Persoas Adultas (Funga), dependiente de la Consellería de Traballo e Benestar y especializada en el acogimiento de personas mayores con discapacidad. Funga se hace cargo ahora mismo de casi 2.300 personas, un aumento explosivo si se compara con las 200 que tenía bajo tutela o curatela (tutela parcial) en el año 2007. Casi todas son personas mayores; cuatro de cada diez padecen enfermedades psiquiátricas.

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La fundación de Benestar ha pasado a hacerse cargo de 200 personas en el 2007 a 2.300 en la actualidad