Asfaltado político en Sobrado dos Monxes

Un concejal del BNG denuncia que las obras de una carretera dejan sin nuevo firme el tramo justo ante su vivienda


A CORUÑA / La Voz

Esta es una historia de mala leche. O de suspicacia. O de las dos cosas. Pero el malestar que ha originado el asfaltado interruptus en una carretera de Sobrado dos Monxes (A Coruña) podría llegar a debatirse en O Hórreo tras las vacaciones parlamentarias. El resumen de la polémica es que el concejal del BNG de Sobrado, Alfonso Ríos, ha visto cómo ante su vivienda se corta la mancha de nuevo asfalto de la carretera AC-934, la vía que une la localidad con el municipio lucense de Friol.

El pasado jueves él mismo presenció cómo los operarios llegaban desde el lado izquierdo de su casa y detenían la caliente mancha negra justo ante el bar que atiende su tío Jesús. Hasta ahí, nada le llamó la atención. Pero los trabajos se retomaron este lunes y, para sorpresa de Alfonso, los operarios iniciaron el asfaltado desde el lado derecho de su casa. Esa misma tarde desplazaron toda la maquinaria a otra obra cercana y la madre de Alfonso lanzó entonces un interrogante a los operarios:

-¿Pero aquí ides só deixar gravilla?

-Nós somos uns mandados.

De este modo y, al menos de momento, la carretera a Friol queda libre de nuevo asfalto entre el bar de Jesús y la casa de Alfonso, con dos viviendas más por el medio. ¿Exceso de suspicacia? ¿Mala leche política?

En Sobrado son muchos los que opinan que las cosas no se hacen por casualidad. Sobre esta misma carretera tienen un caso reciente. Después de casi diez años reclamando el arreglo de los enormes baches -fue incluso motivo de visita de la parlamentaria del BNG, Ana Pontón-, los vecinos convocaron una manifestación para recorrer un tramo de esta vía para el día 2 de agosto. Casualmente (¿suspicacia? ¿mala leche?), el alcalde de Sobrado, Jacobo Fernández, del PP, apareció el día antes con la delegada provincial de la Xunta, Belén do Campo, en este polémico tramo, donde fueron retratados junto a máquinas y operarios anunciando así el pistoletazo de salida de unas obras harto reclamadas. A pesar de eso, unos trescientos vecinos mantuvieron el guion de la manifestación al día siguiente y exigieron una carretera digna y no esta vía minada en la que los residentes no ganan para amortiguadores. «Non entendo a qué se debe este capricho duns poucos metros, casualmente diante da casa dun concelleiro da oposición», exclamaba ayer indignado el propio edil, quien tampoco ve casual que las obras se realicen «a un ano das eleccións».

El alcalde de Sobrado, Jacobo Fernández, descarta cualquier maniobra torticera para perjudicar al concejal del Bloque. «Todo o mundo ten liberdade para pensar mal», espeta el regidor popular, quien explica el asfaltado irregular con «cuestións técnicas», y una decisión de los propios trabajadores, que abandonaron temporalmente los trabajos para atender una obra municipal. «O que non queren é botala alí para despois desfacela co novo traslado da maquinaria», señala el regidor. «Que esté tranquilo que terá a súa capa de asfalto na casa», añade Jacobo, al que los nacionalistas también acusan de ningunear en la reciente Festa da Troita, por dejarles fuera del acto del pregón.

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