Recortes y problemas de financiación retrasan la ejecución de varias autovías

Fomento y Xunta ralentizan viales que son cruciales para vertebrar Galicia


Santiago / La Voz

El ritmo de ejecución de las principales infraestructuras viarias pendientes para avanzar en la vertebración de Galicia, descongestionar el tráfico en las áreas urbanas y mejorar las salidas hacia la Meseta se ha ralentizado. Las sucesivas restricciones en el gasto en obra pública, penalizado por unos recortes presupuestarios de los que ni siquiera se han librado sanidad y educación, elevan los retrasos en autovías que ya deberían estar en servicio. A las incógnitas que planean sobre los proyectos que competen al Estado se suma la incertidumbre en torno al futuro de viales autonómicos que llevan meses bloqueados por falta de financiación.

La reciente apertura de la variante de Noia, entre las actuaciones que dependen de la Xunta, y la de los dos tramos que completaron la A-8 en Galicia con seis años de retraso, entre las que son responsabilidad de Fomento, son excepciones en un balance en el que priman los proyectos retrasados. La relación incluye clásicos como las autovías Santiago-Lugo (A-54) y Lugo-Ourense (A-56), que debían facilitar las conexiones interiores desde hace al menos cuatro años. En la A-54 está abierto al tráfico desde 1999 el tramo que conecta la circunvalación de Santiago con el aeropuerto de Lavacolla. Pero el resto del trazado hasta Lugo sigue pendiente. Fomento le ha dado prioridad, al consignar este año 86 millones, con la idea de rematar antes de octubre del 2015 cuatro tramos en la provincia de Lugo. Más verde es el futuro de la A-56, con solo 1,3 millones.

Sin alternativas a la autopista

Tampoco cabe esperar buenas noticias a corto plazo en la que está llamada a ser desde hace años la tercera salida a la Meseta: la autovía Ourense-Ponferrada (A-76). El proyecto permanece frenado por su afección ambiental, sin una decisión clara sobre su trazado por la Serra da Enciña da Lastra. La indefinición también afecta a la que debía ser la alternativa libre de peaje a la conexión entre Pontevedra y Vigo (A-57). Más que por la inyección presupuestaria (6,1 millones este año), las dudas sobre el futuro del vial proceden del impulso definitivo a las obras para incorporar el tercer carril a la AP-9 en Rande. El desbloqueo de este proyecto ensombrece el futuro de una autovía que la Xunta de Feijoo defendió con ahínco como su prioridad frente a la ampliación del puente.

Si la autovía Pontevedra-Vigo encalla será el golpe definitivo a la idea de una alternativa de alta capacidad a la autopista. Se trataba básicamente de dar más holgura a la N-550, con variantes que evitarían los embudos que se crean en las travesías urbanas. De todas las circunvalaciones esbozadas en su día, solo cuajaron dos: la tercera ronda de A Coruña y la variante de Padrón.

Fomento prevé abrir en el 2015 el tramo pendiente en el vial coruñés, entre As Lonzas y A Zapateira. Con ese mismo calendario, avanzan en Padrón los trabajos de la circunvalación que debe aliviar el intenso tráfico de la N-550 en su casco urbano. Los recortes parecen haber sentenciado el resto de proyectos para una opción libre de peaje. Sin ella, seguirá ganando Audasa, a costa de los usuarios de una autopista que, como admite el Gobierno de Feijoo, tiene un tráfico cautivo por la falta de una alternativa competitiva.

Entre las infraestructuras por las que rinde cuentas la Administración gallega, la variante de Noia (que reduce a 30 minutos el trayecto desde Santiago a las playas de la comarca) es la última incorporación a un balance que incluye circunvalaciones en servicio en Ortigueira, Marín, el nudo de Curro (Pontevedra-Vilagarcía), la vía Ártabra, el tramo autonómico de la tercera ronda coruñesa y la autovía AG-31, que enlaza la A-52 con Celanova.

De los viales pendientes, el que trae de cabeza a la Xunta es el de la Costa da Morte (AG-56). La concesionaria sigue sin encontrar liquidez para retomar unas obras que llevan varios meses paralizadas. Los sucesivos plazos marcados por el Ejecutivo para desatascar la que será la última autovía adjudicada en régimen de concesión (que elevará a 745 millones la factura de un vial cuyas obras cuestan 208) se han superado sin solución a la vista. También va con retraso el desdoblamiento del corredor do Morrazo, cuyo primer tramo se licitará en el 2015. Y la nueva rotonda de Sabón, que iba a estar lista en octubre, queda para finales de año.

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