Poltronas sin fecha de caducidad

A pesar de la disposición de los partidos a limitar los mandatos de los cargos públicos, las excepciones y la falta de topes por ley impiden una mayor renovación política


Redacción / La Voz

La clase política gallega se mueve entre aceptar la necesidad de renovar a sus integrantes con una intensidad mayor a la actual y justificar que los casi 250 representantes públicos que más tiempo llevan en sus cargos sumen 5.482 años en puestos electos o de designación directa. Que el «top» cien de los más veteranos supere en conjunto los tres mil años en política institucional es para casi todos los partidos gallegos una señal de que es necesario limitar por ley el tiempo máximo en los cargos. Solo el PP cuestiona esa posibilidad, en aras de aprovechar la experiencia.

PP

Difícil regulación. «Hay políticos que dan estabilidad y sería un lujo e incluso una irresponsabilidad desprenderse de ellos por una cuestión del tiempo que llevan en el cargo, mientras que otros que suspenden siempre en las elecciones siguen en sus puestos», reflexiona el parlamentario del PP Miguel Tellado. Para él resulta complicado definir si es necesario o no establecer limitaciones temporales. «Todos los partidos que han intentado regular esta materia incurren en contradicciones, como le ocurre al PSdeG en Vigo con Carmela Silva [ocupa dos puestos electos incumpliendo los estatutos de su partido]», expone el político ferrolano. Tellado defiende que los políticos tengan la posibilidad de adquirir experiencia en distintos puestos antes de asumir altas cotas de poder. «No se puede llegar a la presidencia de la Xunta de la nada, aunque la política solo debe ser una etapa y no una profesión», concluye.

Su compañera de partido y alcaldesa más veterana de Galicia con 39 años como regidora de Ramirás, Pilar Otilia López, elude el debate. «Vengo de echar la partida y no tengo la cabeza para pensar en política», decía en la tarde de ayer. «Lo que me preocupa es mi ayuntamiento», insistía para dejar a su partido que analice si la renovación de cargos es suficiente o no, aunque ella manifiesta que nunca ha tenido problemas para renovar sus listas.

PSdeG

Renovación, con peros. Con Pedro Sánchez de estreno y con Besteiro con menos de un año como líder, los socialistas gallegos enarbolan en esta ocasión su apuesta por la renovación. «O los partidos no ven las demandas de regeneración democrática que exige la ciudadanía o están ciegos», interpreta Pilar Cancela, secretaria de Organización del PSdeG. Mantiene que ninguna otra formación apuesta más por la renovación que el PSOE «y ahora el partido en las demás comunidades debe de seguir esa hoja de ruta que marca Pedro Sánchez», asegura. Cancela adelanta que una conferencia política o cita similar regulará en su partido la limitación de mandatos, aunque estima que debiera hacerse por ley para todos. «Si no hay un pacto político sobre ello seguiremos dando la sensación de nada cambia, de que no hay cercanía con la sociedad, de que no hacemos lo posible por alcanzar los mayores niveles posibles de higiene democrática», advierte.

Antonio Gato, uno de los alcaldes socialistas más veteranos al sumar 35 años en el Concello de Monterroso, estima sin embargo que la política no debe regirse de manera distinta a otra actividad profesional. «Llevo cuatro mandatos como alcalde y antes como concejal y no le veo problema, siempre que el partido dé confianza a los candidatos para seguir y los vecinos lo respalden en las urnas. Se vota la gestión, no años en el cargo, y renovar por renovar no viene al caso», dice.

BNG

Normas, con excepciones. Los nacionalistas sacan pecho por contar con una regulación que impide la acumulación de cargos, eternizarse en ellos, y compatibilizar puestos institucionales y orgánicos. «Non pode haber incumprimento desas máximas», mantiene Bieito Lobeira, responsable de Organización del Bloque, que recuerda que él tuvo que dejar el Parlamento tras tres legislaturas. Ante casos como el de Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra desde 1999, Lobeira explica que «excepcionalmente o Consello Nacional pode facultar a un cargo máis tempo», dice sobre las excepciones que el BNG activa para no prescindir de sus activos electorales.

Lobeira apuesta establecer legalmente límites a los cargos, «aínda que a realidade nas vilas pequenas converte as veces nun problema o atopar xente disposta a integrar as candidaturas». Eso sí, asegura que «ninguén na organización ocupa un posto para enriquecerse ».

Evencio Ferrero, alcalde de Carballo desde el 2003 y edil desde el 79, apoya el dotar a los políticos de fecha de caducidad, aunque no se considera «unha rara avis» por tener cargo desde las primeras elecciones locales. «Son docente, e só estou liberado desde hai once anos, o tempo que levo de alcalde», subraya.

Esquerda Unida

Otras propuestas. EU limita a dos el máximo de mandatos de sus cargos, pero se puede optar a un tercero si se obtiene el 60 % del respaldo interno cuando se confeccionan las listas.

«A rexeneración democrática é imprescindible, e por o foco en que non hai democracia se son as multinacionais as que mandan. ¿Por que canto do orzamento do Concello de Vigo se levan as grandes concesionarias?», se pregunta Yolanda Díaz, coordinadora nacional de EU.

Para la parlamentaria «a política non pode ser unha profesión», por lo que incide en que es necesario reforzar con el acercamiento de la ciudadanía la toma de decisiones a través de la democracia participativa, «e activando os mandatos revogatorios», fórmula que EU defiende para que la sociedad pueda poner fin al mandato de un político antes de que acabe su mandato. «Pero mentres os postos sigan a ser dos elixidos e non das candidaturas as que representan é inviable», lamenta Díaz.

Anova

Salud democrática. La acumulación de excesivo tiempo en manos de pocos políticos es para Martiño Noriega, coordinador de Anova y alcalde de Teo, una señal que «reflicte a dificultade da cidadanía para poder ocupar postos de responsabilidade na xestión do público e sinala un mal síntoma da calidade da nosa democracia». Noriega estima que dos mandatos debe de ser el tiempo máximo que debería ocuparse un cargo. «Ese foi o motivo principal polo que anunciei que despois de oito anos non repetiría de candidato ao Concello», añade el número dos de Anova. Demanda, eso sí, caso más medidas de control y transparencia en las administraciones públicas.

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