Un proceso que incluye reducir los grados y favorecer los servicios en lugar de las ayudas


El proceso de reforma de la ley de la dependencia que llevó a cabo el Gobierno de Mariano Rajoy no solo incluye contabilizar el patrimonio del usuario, sino que se han articulado otras medidas. Una de ellas es la desaparición de los niveles dentro de los grados, por lo que se ha pasado de tres grados con dos niveles cada uno, a solo tres, cuyas cuantías se elaboran con una media de los dos niveles. En este caso, los afectados económicamente son los del nivel superior, que tendrían una merma en la ayuda que reciben, frente a los del nivel inferior, a quienes le subirían las ayudas ligeramente.

Otro de los cambios -prácticamente el único que se ha valorado positivamente-, es que la Administración prima ahora los servicios por encima de las ayudas económicas. Antes había muchas familias que solicitaban las ayudas vinculadas a la libranza, es decir, una cantidad económica que se daba al familiar que cuidaba al dependiente. Desde el 2009 -explica Sandra, trabajadora social en el Concello de Vimianzo-, no se dan estas cuantías a no ser que se trate de dependientes de menos de 18 años.

De ahí que muchas familias que solicitan una ayuda económica vean como la Administración resuelve con un servicio a domicilio, en el que además deben aportar una cantidad a mayores. No obstante, explica Sandra, y aunque en un principio se sorprenden por tener que pagar cuando solicitaron una cuantía económica: «Aquí al menos nunca renuncian a esta ayuda».

Restricción de material

Los representantes de la CIG de las residencias de tercera edad y los centros de menores han denunciado la política de recortes y la supresión de recursos, asegurando que hay centros que tienen falta de personal e incluso de material para atender a los usuarios residentes.

En concreto lamentan la falta de recursos humanos al no cubrir ni bajas ni vacaciones en el centro de menores San José de Calasanz y en el centro asistencial de personas discapacitadas de A Coruña. En las residencias de la tercera edad aseguran que el uso de pañales y compresas para los usuarios se ha limitado a tres compresas y un pañal por día, «non se renova material, as compras fanse aos produtos máis baratos e de peor calidade e redúcese persoal de servizo a mínimos e con xornadas de sete días seguidos de traballo», denuncian desde el sindicato.

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Un proceso que incluye reducir los grados y favorecer los servicios en lugar de las ayudas