Llenan de pintadas una capilla del siglo XVII para insultar a una vecina

Alguien ha decidido meterse con Maruja, una vecina del municipio de Aranga


Redacción

Alguien ha decidido meterse con Maruja, una vecina del municipio de Aranga (A Coruña). Para ello ha optado por insultarla escribiendo exabruptos con pintura roja en el lugar donde más publicidad y más daño puede hacer: las paredes de la capilla del Divino Salvador de Fervenzas, un templo de más de tres siglos de historia. Tampoco parece casualidad el momento. Las últimas pintadas aparecieron esta semana, a pocos días de las fiestas de Milreo. Hay un precedente este mismo año. Fue dos días antes del domingo de Ramos. «Xusto cando máis xente ven aquí á misa». Lo dice Belén, una vecina que defiende la calidad humana de Maruja, «unha veciña exemplar e colaboradora». Por eso duele a todos que esta mujer se tenga que tragar palabras como «falsa» o «traidora», los insultos más suaves contra ella. Además de contra ella, el presunto ofendido por Maruja también ha dejado tocado el patrimonio. El párroco, Manuel Vázquez, ya ha ido por segunda vez a la Guardia Civil denunciar (hoy está previsto que lo haga Maruja). «Es indignante», decía ayer el cura: «Algo hay que hacer, habrá que poner cámaras».

La indignación se multiplica al recordar que el templo era casi una ruina hace cuatro años y en su recuperación se volcó buena parte del pueblo. Los vecinos taparon los insultos. «Amigos non terei pero penso que inimigos tampouco», dice Maruja, que combina sus estancias en Aranga con su vida en A Coruña. Recuerda un roce menor con un vecino, pero tras las primeras pintadas la Guardia Civil le dijo que aquello no podía derivar en estas acciones. En Milreo no saben si las pintadas son hechas por uno o varios. Pero creen que compensa esperar a repintar porque piensan que volverá a ocurrir.

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