El nuevo juez del caso tendrá que decidir si mantiene la imputación a la cúpula del ADIF


Santiago / La Voz

Desde el pasado 20 de junio, el juez de Santiago que ha instruido el caso Alvia, Luis Aláez, dejó el juzgado en manos de su sustituto, Andrés Lago, para asumir sus nuevas funciones en una sala de lo penal compostelana. El nuevo magistrado ha señalado que aprovechará el mes de agosto, en el que hay menos actividad judicial, para analizar el extenso sumario. Ante sí, tiene un dilema por resolver y sabe que todas las miradas estarán pendientes de su decisión. Puede seguir la línea de su antecesor y mantener la imputación a la anterior cúpula del ADIF o cambiar de rumbo y asumir como suya la tesis del fiscal, Antonio Roma. El ministerio público pide archivar estas imputaciones y mantener como único presunto responsable del descarrilamiento al maquinista, Francisco José Garzón Amo.

Antes de dejar el caso, el juez Aláez dictó un auto imputando a los miembros del anterior consejo de administración del ADIF y a los que eran presidente y jefe de circulación de la empresa pública cuando se abrió la línea de AVE Santiago-Ourense, en la que se produjo el trágico descarrilamiento de tren en el que fallecieron 79 personas y otras 148 resultaron heridas.

El magistrado los imputó por delitos contra la seguridad colectiva, homicidio y lesiones. Consideró Aláez que sus decisiones habían tenido como consecuencia una merma en la seguridad del tramo del AVE que fue causa directa del accidente. Matizaba así la responsabilidad penal del maquinista, ya que consideraba el juez que fueron las escasas medidas de seguridad las que permitieron su despiste y, por tanto, la primera causa del siniestro.

El fiscal del caso, Antonio Roma, rechazó por completo estas imputaciones, las recurrió y señaló al maquinista como único responsable del descarrilamiento del Alvia en el barrio compostelano de Angrois.

Los imputados del ADIF no han ocultado su intención de esquivar al juez Aláez aprovechando que dejaba el juzgado de instrucción. En la empresa que gestiona las infraestructuras ferroviarias españolas están a la espera de las decisiones que tome el nuevo instructor. Sobre Andrés Lago recae la pesada carga de decidir si sigue o no la línea, no exenta de polémica, que marcó su predecesor. Haga lo que haga, habrá quien no esté conforme, ya sean las víctimas ni acepta las tesis del fiscal o el Estado si continua imputando al ADIF.

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