Un insulto intolerable a los lucenses


Es un insulto tener a cien mil lucenses rodeados de inmundicia durante un mes. Y es un atentado contra los derechos humanos hacer vivir a las personas en un estercolero. Es una agresión chulesca que van a pagar tanto los sindicatos como la empresa, que siguen con sus calendarios de reuniones en el salón de té mientras los lucenses sufren tanto en su salud como en su economía en pleno verano, viendo como los visitantes huyen de la ciudad. Esos sindicalistas que pocos habían visto con la escoba y el uniforme de Urbaser alguna vez hasta que aparecieron dando ruedas de prensa van a tener una responsabilidad ante los lucenses para siempre. Y esa empresa del señor del fútbol debería ser vetada para presentarse a más concursos mientras no demuestre que es capaz de garantizar un servicio público tan sensible como la limpieza.

Y quien debería haber pedido perdón a los lucenses es Orozco. Señor alcalde, si lo sigue siendo, haga algo ya, porque por muy pacientes que sean los lucenses, y hasta algo indolentes, toda presión alcanza su punto de explosión.

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