La edad media de la población gallega sube 2 años por la caída de la natalidad

Los mayores de 64 ya son el 23,1 % del censo, mientras los menores de 20 bajan al 15,8 %


santiago / la voz

La tasa de natalidad mantiene su alarmante curva descendente y, en consecuencia, Galicia prosigue su proceso de envejecimiento. La edad media de la población gallega se situó en el 2013 en 45,6 años, cuando en el 2003 estaba en 43,2. En esa Galicia envejecida también tiene reflejo el aumento del peso de los mayores en el censo, en detrimento de los más jóvenes. Los de más de 64 años ya representan casi la cuarta parte de la población de esta comunidad.

Según los datos divulgados por el Instituto Galego de Estatística (IGE), el 23,1 % del censo está formado por personas que superan los 64 años. En diez años, la proporción de ese grupo de edad ha crecido en casi dos puntos, ya que en el 2003 los de 65 años o más suponían el 21,3 % de los habitantes de la comunidad. Este envejecimiento lleva implícito, como es lógico, una merma de la población juvenil. En el 2003, el 17,1 % del censo gallego estaba conformado por personas que no habían cumplido los 20. Diez años después, solo el 15,8 % de la población corresponde a ese grupo. A pesar de que el envejecimiento sigue siendo más acusado en las provincias de Ourense (49,2 años de media por habitante) y de Lugo (48,7), tampoco A Coruña (45,3) y Pontevedra (43,6) escapan a esa tendencia.

El eje atlántico

Son indicadores que confluyen todos en la misma dirección, la del declive demográfico que mantiene encendidas todas las alarmas en Galicia. El informe del IGE también actualiza la radiografía de la distribución de la población en las cuatro provincias. La conclusión más relevante es que se consolida la dinámica de la concentración creciente en el eje atlántico, a costa del despoblamiento paulatino de una Galicia interior cada vez más atomizada en torno a las áreas metropolitanas de Lugo y Ourense y en algunas cabeceras de comarca. En el 2003, el 74,4 % de los habitantes de la comunidad residía en A Coruña y Pontevedra. Ahora, la proporción asciende ya al 75,7 %. Mientras la densidad de población en las provincias con mayor dinamismo supera con creces la media gallega (93,4 habitantes por kilómetro cuadrado), en Lugo y Ourense no llega a la mitad. La de Pontevedra es de 212 habitantes; la de A Coruña, de 143; la de Ourense, de 44,7; y la de Lugo, de 35.

Población activa sin relevo

Estos desequilibrios entre las provincias atlánticas y las menos pobladas también se acentúan en indicadores como el que da cuenta del número de personas de 65 años o más por cada 100 menores de 20. Es el denominado índice de envejecimiento, que en Galicia está en 146. Es decir, en la comunidad están censadas 146 personas que superan los 64 años por cada 100 que no llegan a los 20. En Pontevedra ese indicador es de 113; y en A Coruña, de 141. Pero en Lugo la relación entre mayores y jóvenes es de 213; y en Ourense, de 223. En estas dos provincias, la población en edad pensionista duplica de largo a los que todavía se encuentran en edad de formación.

Entre todas las consecuencias de esta crisis demográfica una de las más inquietantes a medio plazo es la dificultad creciente para garantizar el recambio de la población en edad de trabajar. También ahí las estadísticas del organismo autonómico dejan malas noticias. El índice que mide la capacidad para dar relevo a las personas que se van jubilando dibuja un panorama sombrío. Galicia cuenta con 157 personas con edades comprendidas entre 60 y 64 años por cada 100 jóvenes de 15 a 19 años. Solo la provincia de Pontevedra se sitúa por debajo de esa media, con 140. En A Coruña están censadas 163 personas en edad próxima a la jubilación por cada 100 de 15 a 19 años. En Lugo, el índice es de 173; y en Ourense, de 178.

El último informe del IGE también se hace eco de los municipios con mejores y peores expectativas demográficas. Los que tienen una tasa de natalidad más elevada son Salceda de Caselas (12,8 nacimientos por cada 1.000 habitantes en el 2012), Ames (12,1), O Porriño (11,4), San Cibrao das Viñas (10,8), Ribadumia (10,8), Brión (10,7), Culleredo (10,3), Meira (10,2), Lugo (9,9) y Arteixo (9,8). En el lado opuesto, ocho municipios no registraron ningún nacimiento en el 2012, según el IGE: Navia de Suarna, Negueira de Muñiz, Lobeira, San Amaro, Cenlle, Parada de Sil, Gomesende y A Veiga.

Ourense y Lugo

Todos corresponden a las provincias de Ourense o Lugo, que también aporta los concellos con las tasas más elevadas de mortalidad: Larouco (33,5 fallecidos por cada 1.000 vecinos), Vilamartín de Valdeorras (32,9), Riós (32,6), Sober (31,1), Láncara (29,9), Muras (29,1), A Veiga (28,9), San Xoán de Río (27,8), A Teixeira (27,2) y A Pobra de Brollón (26,5). Tenebroso horizonte el que tiene por delante una comunidad cada vez más envejecida y con un peso menor en el censo del conjunto de España.

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