Nadie reclama el cadáver de una dominicana muerta hace 23 días

Sigue en el hospital de Burela y su repatriación cuesta unos 6.000 euros


viveiro / la voz

A las dos de la madrugada del 12 de junio, una enfermedad acabó con la vida de Ana Pie. De 40 años, deja dos hijas, en su lugar de origen, la República Dominicana. Murió después de ocho años en Viveiro, adonde emigró cuando la hostelería local carecía de mano de obra. Su cuerpo continúa depositado en el Hospital da Costa, en Burela, donde falleció hace 23 días. Nadie se ha hecho cargo de su cadáver. Por el tiempo transcurrido, quizá ya no sea posible repatriarla a su país.

Esa era la intención inicial de la comunidad dominicana asentada en Viveiro. Ana Pie no tenía parientes en esa ciudad de A Mariña lucense ni en España, que se sepa. Ya el día de su muerte, sus compatriotas iniciaron gestiones para devolverla a su familia.

También desde hace 23 días, el Hospital da Costa ha comunicado en distintas ocasiones que el cadáver de Ana Pie está en su mortuorio. Informó al consulado de la República Dominicana, al Concello de Viveiro y al Juzgado de Viveiro. La representación diplomática del país de origen de la inmigrante expresó buena voluntad para repatriarla. La misma que le transmitió a los dominicanos de Viveiro cuando le pidieron ayuda. El Concello de Viveiro aún no se ha pronunciado. Y el juzgado respondió que el asunto compete a los servicios sociales.

Colecta no iniciada

Compatriotas de Ana Pie en Viveiro no olvidan cuando el cónsul les explicó que devolver el cadáver de esa inmigrante a sus dos hijas salía en unos 6.000 euros. Ellos se plantearon reunirlos con una colecta; pero ni la iniciaron, convencidos de que la embajada de la República Dominicana se ocuparía de la fallecida.

Ateniéndose a la legislación española, a la legación del país de origen de Ana Pie le correspondería hacerse cargo de su cadáver. Al menos así lo apuntan las fuentes administrativas y funerarias consultadas. Añaden que, como residente temporal sin recursos, y si nadie reclamase el cadáver, el Concello de Viveiro tendría que asumir el entierro en el cementerio municipal.

¿Quedará en Galicia?

Mientras se esperan pasos que hagan realidad alguna de esas dos alternativas, el cuerpo de la inmigrante continúa refrigerado en el mortuorio del hospital de A Mariña. Su estado de conservación es una incógnita. Depende de la valoración de un técnico en tanopraxia, pero una funeraria de Viveiro apunta que quizás ya no sea posible repatriarlo. Si al morir no fue preparado, transcurridos 23 días, el cadáver probablemente ya nunca será enviado a la República Dominicana. Incluso si sanitariamente fuese posible, requeriría un gasto notablemente superior a los 6.000 euros que tres semanas atrás hacían falta para devolverla a su familia.

Compatriotas pendientes

Dominicanos de Viveiro están atentos a las novedades que se transmiten, boca a boca, sobre su compañera Ana Pie. Empleada en diferentes locales de hostelería viveirenses desde el 2006, llegó con la primera tanda de inmigrantes de la República Dominicana contratados en A Mariña. De las contadas que continuaban en el municipio viveirense, su enfermedad respiratoria le llevó la vida cuando rondaba los 40 años.

Hasta ayer, nadie se había llevado el cuerpo de Ana Pie del mortuorio del hospital situado en Burela. Entre dominicanos de Viveiro cunde la preocupación por si repite el problema.

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