María Faraldo: «Me voy, pero nadie me puede acusar de llevarme nada»

Entregó ayer su acta en O Hórreo tras abrírsele juicio oral en el TSXG

Faraldo fue alcaldesa de Betanzos del 2007 al 2011
Faraldo fue alcaldesa de Betanzos del 2007 al 2011

A Coruña / La Voz

María Faraldo (Betanzos, 1959) acaba de poner un punto a su carrera política. El tiempo y los jueces dirán si ese punto es final o seguido. La apertura de un juicio oral por la contratación de un profesor en su etapa como alcaldesa de Betanzos la llevó ayer a devolver su acta de diputada en O Hórreo. Hoy formalizará su renuncia como edila de su ciudad.

-¿Volvería a contratar a un profesor de la misma manera?

-Con los conocimientos que tenía en ese momento no veo por qué no. De hecho, el secretario del Concello de Betanzos no me avisó entonces, y en el propio Ayuntamiento llegaron a hacerse más de quince contrataciones por esa fórmula en mandatos anteriores. Y nadie se quejó entonces.

-¿Ha prevaricado?

-Tengo un gran respeto a los jueces. Esperaré a lo que digan. Yo actué para solucionar un problema en el conservatorio de la manera que era posible y sin causar ningún perjuicio al erario público. Actué de buena fe, no me apropié de nada. Buscaron perjudicarme y fue lo único que encontraron. Todos los vecinos de Betanzos saben quiénes estaban detrás. Me voy, pero nadie me puede acusar de llevarme nada.

-¿Cuándo se desvinculó del conservatorio el profesor?

-En diciembre del 2010. Lo curioso es que el informe del secretario es de enero del 2011 a raíz de una moción presentada por el PSOE, a solo cinco meses de las elecciones municipales.

-Pero contratar a un profesor como reparador de instrumentos no suena bien.

-Pero es que el chico reparaba instrumentos. Así lo han reconocido él y otros del conservatorio. Él los afinaba, y el último que llega es el que más reparaciones hace. Lo que me pide el director es un ayudante y dice que el perfil más adecuado es esa persona.

-¿Cómo es su relación con el secretario del Concello?

-Es y fue siempre mala. Llegó a hacer manifestaciones en los plenos vituperando mi persona.

-¿Alguien le animó a dimitir?

-No. Tenía asumido que si se abría juicio oral lo mejor era, por el respeto que le tengo al Parlamento, echarme a un lado.

-Es que se hizo oficial con nocturnidad...

-Fue cuando salí de hablar con Alberto [Núñez Feijoo]. Primero me reuní con Carlos Negreira y luego me fui a Monte Pío. También hablé con Pedro Puy.

-Tantos compañeros en la Pokémon, ¿les está mostrando el camino de la dignidad política?

-No, son casos diferentes. Yo ya tengo la apertura del juicio oral y de momento en la Pokémon son solo imputaciones.

-¿Cómo está de ánimo?

-Bien, pero tengo bajones cuando recibo algunos mensajes y wasaps, sobre todo los de personas que llevaba años sin saber de ellos y me recuerdan lo que les ayudé entonces. La política siempre la he ejercido con cariño, pasión y entrega. El adiós definitivo dependerá del fallo y el momento en que me encuentre.

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