Cortegada cede aldea a quien se comprometa a rehabilitarla

Una de las edificaciones del siglo XV de A Barca.
Una de las edificaciones del siglo XV de A Barca.

En el municipio de Cortegada, en Ourense, no es que se venda una aldea, sino que se cede por cero euros. No es un regalo, explicó el alcalde, Avelino de Francisco, en varias ocasiones: el particular o la empresa que la adquiera tendrá el deber de convertirla en un núcleo turístico y cultural del concello.

La historia detrás de este particular anuncio del Ayuntamiento se remonta a finales de los años 60. Fue entonces cuando Unión Fenosa, que acababa de construir el embalse de Frieira, se encontró con el problema de las tierras anegadas de los habitantes de A Barca. La solución fue indemnizar a los vecinos, comprando así la aldea de doce viviendas, cuatro de ellas con más de una altura y unos 15.000 metros cuadrados. En 2008 fue cedida al Concello de Cortegada, que según lo firmado podría gestionarla durante veinte años prorrogables, con el objetivo de dinamizar y recuperar la zona y fomentar los recursos naturales. El proyecto de rehabilitación está incluido dentro del Plan Xeral de Ordenación Municipal aprobado en 2012, pero, debido a la falta de dinero por parte del ayuntamiento para llevar a cabo las obras, se decidió poner el anuncio en el que se ofrecía la totalidad de las viviendas, además de por supuesto el terreno que las rodea, con la única condición de presentar un plan viable que respetase las edificaciones del siglo XV y supusiese una oportunidad de revitalización de la economía para la zona. Es decir, transformar las ruinas en una aldea ambiental o una nueva explotación turística y de ocio. El concello ha preparado un plan base, pero está abierto a posibles negociaciones, siempre que redunde en el beneficio de los objetivos establecidos y respete las exigencias.

A día de hoy han llegado más de un millar de solicitudes con propuestas que van desde la creación de un resort de lujo hasta un centro de fabricación de queso. Sin embargo, según informa el Concello de Cortegada, todavía nadie ha enviado un proyecto en firme. Los compradores son igual de diversos que las iniciativas, desde particulares que pretenden utilizar el espacio con fines particulares hasta empresas, incluidas una inglesa y otra alemana cuyos representantes se desplazaron hasta A Barca. Su enclave en el corazón de O Ribeiro, cerca de la frontera con Portugal y el tener que pagar tan solo los gastos de gestión son, sin duda, los principales alicientes. El Concello seguirá buscando el proyecto idóneo.

el abandono rural

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