Podemos captó gran parte de sus votos en Galicia de PSOE y PP

PP, PSOE, AGE y BNG cedieron el 25-M 65.000 votantes a Podemos y pagaron la abstención


santiago / la voz

El PPdeG y el Bloque encajaron su peor resultado en un cuarto de siglo. El PSdeG fracasó estrepitosamente en su intento de recabar, como poco, un 25 % de apoyos. AGE, en su segunda cita con las urnas, se quedó a medio camino de la primera. Y Podemos, de orto a ocaso, se convirtió en la cuarta fuerza dentro de Galicia, pasando de cero a casi 85.000 sufragios. Eso fue, resumiendo, lo que acaeció el 25 de mayo. Pero, ¿por qué? ¿Qué realidad subyace en los números? En esencia, aconteció que amplísimos grupos del electorado de los cuatro partidos con representación en el Parlamento autónomo se quedaron en casa y, a la par, que el movimiento liderado por Pablo Iglesias pescó por doquier: captó respaldos entre todas las filas, incluso en las conservadoras. Esto es, la fidelidad a las formaciones con escaño en la Cámara se desplomó. Así se deduce de un macroestudio poselectoral elaborado por Sondaxe para La Voz.

Comparándolos con cómo se habían comportado los gallegos en los comicios autonómicos de octubre del 2012, en estos europeos Podemos arañó adeptos al 100 % del actual arco parlamentario. No en vano, su inesperado éxito el 25-M lo fraguaron viejos votantes socialistas al 32,1 %, populares al 16,7 %, de Alternativa Galega de Esquerda al 15,5 % y del BNG al 13,1 %. Otra cantidad igual a esta última se la aportaron antiguos abstencionistas, un 4,8 % los nuevos censados, un 2,4 % el cuerpo de votantes en blanco y otro tanto la gente procedente de diversas opciones minoritarias.

Dicho de otro modo, respecto al 2012, restó a AGE, directamente, un 9,3 % de sus avales; al PSdeG, un 5,9 %; al Bloque, un 5,2 %; y al PPdeG, un 1,7 %. Cruzando la encuesta con las cifras del recuento y redondeando, se colige que Podemos tomó prestadas de los de José Ramón Gómez Besteiro 27.000 papeletas, 14.000 de los de Alberto Núñez Feijoo, 13.000 de los de Xosé Manuel Beiras y Yolanda Díaz, y 11.000 de los de Xavier Vence. O sea, privó de 65.000 sobres en las urnas a las cuatro fuerzas representadas en el pazo de O Hórreo.

Y, efecto rupturista al margen, ¿qué le ocurrió a esos partidos? Pincharon, básicamente, porque entre los suyos, en mayor o menor medida, cundió el desencanto. Un 46,6 % de quienes en las últimas autonómicas habían apoyado a los conservadores, esta vez, optaron por abstenerse. En el caso del BNG, el nivel de exvotantes que en esta ocasión se fueron a la desmovilización alcanzó los 40,8 puntos porcentuales; en el de los progresistas, los 36,5; y en el de AGE, los 32,6. Un mal, pues, generalizado.

El derrumbe del Bloque

Producto fundamentalmente de todo lo anterior, entre dichas formaciones la fidelidad de sufragio se quedó en mínimos históricos. De hecho, en el PPdeG se situó en el 43,4 %, por el 42,6 % recabado por el PSdeG y el 42,2 % que se granjeó Alternativa. En el Bloque, que concurrió aliado con Bildu, la caída tornó en derrumbe: apenas lo respaldaron una cuarta parte (26,7 %) de los que hace año y medio largo habían apostado por Francisco Jorquera para presidir la Xunta.

Analizando por provincias el asunto sorprenden los graves problemas de retención de electorado de PPdeG, Bloque y Alternativa en Pontevedra. En esa circunscripción, solo les volvieron a votar el 33,4, el 29 y el 21,4 %, respectivamente, de las personas que en el 2012 los habían escogido. El PSdeG, entretanto, sufrió en Ourense su mayor revés, al perder un 64,8 % de la parroquia que le era propia. En Lugo sobresale el volumen de viejos seguidores del BNG que se decantaron por no participar, un 51,3 %. Mientras que en A Coruña llaman la atención dos hechos: entre los antaño populares, solo un 31,9 % repitió conducta; y, de los votantes del Bloque en las pasadas autonómicas, lo fueron también en las europeas casi tantos como se marcharon a AGE: un 21,8 frente a un 21,1 %.

En el informe de trasvases de votos 2012-2014 efectuado por Sondaxe, asimismo, destacan a nivel autonómico el registrado desde los de Besteiro hacia la coalición IU-Anova (4,3 %) y el detectado entre los de Vence para los de Beiras (11,4 %), así como el medido en sentido opuesto, o sea, desde AGE hasta el BNG: un 4 %. Los nuevos electores, por su parte, se decidieron sobre todo por alternativas minoritarias (25,3 %) o bien por la abstención (21,2 %). Un 16,7 % de ellos, no obstante, ampararon a Podemos, un 15,4 % al PPdeG y un 9,1 % a AGE. El PSdeG, ahí, no mojó.

El estudio, además, permite conocer el perfil ideológico que de sí mismos realizan los gallegos que en las europeas acudieron a las urnas. Los que escogieron al PPdeG se declaran mayoritariamente de centro-derecha (33,8 %) y de centro-izquierda los que hicieron lo propio con PSOE (41,6 %), AGE (49 %), Podemos (47,8 %) y BNG (38,7 %). Los abstencionistas se ven de centro.

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