Los sindicatos ofrecen en el Congreso un sombrío balance de la seguridad ferroviaria

En la subcomisión creada tras Angrois alertaron del riesgo y el desconcierto que acarrea la variedad de sistemas de supervisión


Redacción / La Voz

La Subcomisión de estudio del ferrocarril, creada en el Congreso tras el accidente de Angrois como un sucedáneo de la comisión de investigación, se celebra a puerta cerrada. A pesar de esta extraña anomalía, las transcripciones de las comparecencias de los representantes de los sindicatos, realizadas el pasado 28 de mayo, reflejan un escenario inquietante de la seguridad ferroviaria en España. Aunque muchos de ellos comienzan afirmando que el ferrocarril español es básicamente seguro, después llegan los detalles y los matices.

Esteban Guijarro, representante de la CGT, coincidió con la diputada del BNG Rosana Pérez en que hubo grupos (PP y PSOE) que quisieron evitar la investigación sobre el accidente de Santiago «a toda costa», y ello a pesar de que «las decisiones políticas están creando evidentes problemas de seguridad». Guijarro y otros representantes sindicales incidieron en los múltiples sistemas de seguridad que actualmente conviven en las líneas españolas, fruto de la coexistencia de líneas convencionales con las de alta velocidad o de sistemas mecánicos con electrónicos. Como en Angrois y en Chinchilla, Guijarro aseguró que los accidentes suelen darse en estos puntos. «Cuando una persona tiene que estar pendiente de que un sistema de seguridad va cambiando... Los dos sistemas en sí mismos son seguros, en conjunto, menos. Y a la persona se le complica bastante el trabajo», dijo. En el propio recorrido a Galicia hay varios cambios de sistemas e seguridad.

Manuel María Nicolás Taguas, de CC. OO., consideró «inadmisible» que todavía haya enclavamientos mecánicos y cree que las líneas con velocidades superiores a los 160 km/h «deben estar dotadas con sistemas de control automático. Si no se dan estas condiciones cree que estos trenes deberían circular a velocidades inferiores. Taguas narró incluso episodios en que las puertas de los trenes «han atrapado a viajeros y los han arrastrado por los andenes y las vías». Y lamentó que no exista desde el 2005 un foro entre el ADIF y Renfe para para coordinar la seguridad.

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