Currás se queda solo con su mano derecha y dos ediles de perfil bajo

El alcalde ya es el único imputado en el grupo de gobierno compostelano

<span lang= es-es >Los tres ediles de Currás</span>. A la izquierda, la teniente de alcalde, Reyes Leis, principal apoyo del regidor. Arriba, Luis Meijide Domínguez y José Rosende Rico.
Los tres ediles de Currás. A la izquierda, la teniente de alcalde, Reyes Leis, principal apoyo del regidor. Arriba, Luis Meijide Domínguez y José Rosende Rico.

Santiago / La Voz

Lo clavó Sánchez Bugallo: «Conde Roa presenta una lista de abogados para andar a pleitos». No pensaba el entonces alcalde socialista de Santiago que sus palabras, pronunciadas unas semanas antes de perder las municipales del 2011, iban a llegar tan lejos. Y era cierto. En los primeros puestos de la lista electoral el letrado y exregidor popular, que duró en el puesto lo que tardaron en conocerse sus fraudes a Hacienda, se rodeó de hasta media docena de militantes con un perfil legalista, una idea que se reforzó con la contratación de asesores de similar formación y oficio. Tres años después el grupo municipal del PP no es ni la sombra de lo que fue. Ni abogados, ni empresarios, ni juventud.

Tras la salida de los siete ediles condenados y de los imputados Adrián Varela y Rebeca Domínguez, el gobierno de Currás bien podría celebrar las reuniones en un taxi: junto al alcalde -catedrático de instituto y el único miembro del gobierno que seguirá con una doble imputación- solo quedan su mano derecha, Reyes Leis, y dos concejales de perfil bajo. Uno es Luis Meijide Domínguez, de 60 años, agente comercial de profesión y líder vecinal en el populoso barrio de Fontiñas, el único de Santiago en el que gana sistemáticamente la izquierda cuando toca votar. Era el número 15, y nunca pensó que se vería en una de estas.

Entró para sustituir a Albino Vázquez, imputado en la operación Pokémon, y su cargo hasta esta semana era, literalmente, «concelleiro de apoio encargado de seguimento do Medio Rural». Su labor estaba tutelada por Francisco Noya, uno de los caídos esta semana. No tenía dedicación exclusiva, por lo que solo cobraba por la asistencia a los plenos, y desde su llegada al Concello ofreció un par de ruedas de prensa en solitario ante los medios.

El otro es José Rosende Rico (1963), un administrativo de la empresa maderera Finsa al que tuvieron que seducir para acceder a sustituir a Paula Prado cuando fue nombrada portavoz del PPdeG. Iba en el número 17 de la lista popular y hubo que hacer un gran esfuerzo para convencerlo de que formase parte del gobierno. De otra forma, la lista seguiría corriendo y le tocaría a Daniel Grela, en el que Currás pensó como concejal durante unas horas hasta que se supo que la hija de este era una de las supuestas enchufadas en una guardería gestionada por Vendex en Compostela. Un lío que obligó a Rosende a aceptar el acta de edil. Desde entonces participa de manera bastante voluntariosa en actos sociales del Concello, del que no cobra dedicación exclusiva. Es otro gran desconocido para la sociedad santiaguesa, pues tampoco se ha prodigado con los medios de comunicación, y a lo sumo ha acompañado a alguno de los titulares en visitas y encuentros vecinales, sobre todo en las parroquias rurales.

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