La policía de Poio defiende sus multas por girar el cuello 45 grados

Alfredo López Penide
López Penide POIO / LA VOZ

GALICIA

<span lang= es-es >Mirando al radar</span>.  Todo parece indicar que los conductores denunciados podían estar mirando el radar de un vehículo, como el de la imagen en este caso en Santiago, que es cedido por la DGT a aquellos concellos que carecen de radar propio y han suscrito un convenio.
Mirando al radar. Todo parece indicar que los conductores denunciados podían estar mirando el radar de un vehículo, como el de la imagen en este caso en Santiago, que es cedido por la DGT a aquellos concellos que carecen de radar propio y han suscrito un convenio. sandra alonso

Uno de los agentes denunciantes le dijo a su concejal que lo volvería a hacer

25 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Tras la polémica generada en los últimos días por las denuncias interpuestas por una pareja de agentes de la Policía Local de Poio a conductores que giraban la cabeza mientras circulaban por la PO-308, ayer el cuerpo municipal salió en defensa de ambos agentes: «Las denuncias se ajustan al reglamento establecido».

De hecho, desde la Policía Local se apeló «a la interpretación de cada agente a la hora de determinar que comportamientos son constitutivos de una infracción». No en vano, el artículo que se dice infringido, el 18.1 del Reglamento de Circulación, es ambiguo y deja todo en manos del agente, ya que simplemente señala, entre otras cuestiones, que «el conductor de un vehículo está obligado a mantener (...) el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía». Asimismo, se refiere que «deberá cuidar especialmente de mantener la posición adecuada».

En este sentido, en algunas de las actas de infracción, además de consignar que la multa asciende a cien euros -cincuenta si aplica la reducción por pronto pago-, se afirma que se conducía «girando el cuello más de 45 grados, perdiendo la visión sobre la vía».

Tanto el regidor municipal, Luciano Sobral, como el concejal de seguridad ciudadana, Xosé Luís Martínez, ambos del BNG, incidieron en que los afectados pueden presentar un pliego de descargo para tratar de que la multa les sea retirada. En cualquier caso, el concejal ha podido mantener una conversación con uno de los dos agentes que el Viernes Santo tramitaron las denuncias: «El mesmo me dixo que está convencido de que actuou correctamente, atendendo a lei». Es más, le dijo que, de darse las mismas circunstancias, «o volvería facer». Al parecer, el agente pudo observar cómo alguno de los conductores se quedó mirando al coche radar que la DGT presta a los concellos con los que mantiene convenio, teniendo que frenar «con perigo de colisión». Todo parece indicar que, a la vista de estos hechos, los funcionarios municipales optaron por extremar el Reglamento de Circulación.

Son 13 multas

El alcalde de Poio explicó que, inicialmente, solo se contabilizó la media docena interpuesta por uno de los agentes, sin percatarse de que su compañero había firmado otras siete. A partir de mañana, una comisión interna investigará si las multas están correctamente puestas.