Casi mil kilómetros de autovías gallegas, listas para el coche inteligente

Un proyecto de la DGT permite que el automóvil reciba todas las incidencias del trayecto en tiempo real. Galicia cuenta ya con 950 kilómetros de autovías inteligentes

<span lang= es-es >Pruebas con resultado positivo</span>. Grupos de conductores probaron durante dos años en sus coches la conexión con la carretera. Recibían información sobre niebla, lluvia, accidentes y otras incidencias.
Pruebas con resultado positivo. Grupos de conductores probaron durante dos años en sus coches la conexión con la carretera. Recibían información sobre niebla, lluvia, accidentes y otras incidencias.

redacción / la voz

¿Puede un coche recomendarnos con kilómetros de antelación que nos pongamos alerta ante un accidente, una retención, lluvia, niebla o cualquier otra incidencia en la calzada? Sí que puede, y no es ciencia ficción. Ya ha sido probado y funciona perfectamente. Investigadores del CTAG (Centro Tecnológico de Automoción de Galicia), ubicado en O Porriño, y la DGT a través del Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste, con sede en A Coruña, trabajan conjuntamente desde hace cuatro años para ensamblar la tecnología de los coches con la infraestructura, «para que la carretera hable con el coche», explica Ramiro Martínez, director del Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste, que dispone de la tecnología necesaria en las autovías y autopistas gallegas para poder entablar el diálogo con el automóvil.

Es el proyecto Siscoga (Sistemas Cooperativos Galicia), uno de los siete que se desarrollan en Europa, y el único español. Se busca la intercomunicación total entre el coche y la carretera. Ramiro Martínez explica que los investigadores del CTAG disponían de la máxima tecnología en los coches, «pero necesitaban transmitirla, intercambiar información entre los coches para informar de incidencias y peligros». Y la solución que permita una comunicación global surge con la avanzada tecnología que posee la DGT: sensores, radares, paneles, cámaras, espiras de control de paso de vehículos o estaciones meteorológicas. Y, sobre todo, un anillo de fibra óptica que permita la transmisión de la información por toda la infraestructura y la comunicación con los centros de control del tráfico. ¿Cómo hacerlo? El CTAG pone los coches, su investigación y la equipación necesaria para el desarrollo del proyecto. Desde O Porriño se ofrece el coche inteligente. Y el Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste pone al servicio todo su entramado de tecnología. Es la carretera inteligente, y en Galicia hay 950 kilómetros que están preparados para esa intercomunicación con el vehículo mediante una adaptación mínima.

Cuando un coche pasa por una estación remota de la DGT transmite información que va recogiendo a su paso. El coche actúa como emisor y como receptor. A través de las estaciones envía automáticamente información que se va encontrando: accidentes, lluvia, niebla, retenciones, o cualquier otra incidencia. Y al mismo tiempo la va recibiendo en un panel de navegación la información a través de la fibra óptica procedente de otros vehículos y del Centro de Gestión de Tráfico de A Coruña, donde se procesa toda la información.

Hace una semana la ministra de Fomento, Ana Pastor, presumió en Grecia, en un foro europeo sobre seguridad en el transporte, de la iniciativa que desarrollaba la DGT en Galicia. Y no es para menos, porque todo está muy avanzado. «Es el objetivo 2020», afirma Martínez para señalar el año marcado para que estos avances debieran venir de serie. «La infraestructura está, los dispositivos son capaces de transmitir la información a un coche equipado que la recibe, la envía por fibra óptica al resto de estaciones y al resto de vehículos que tengan el sistema de recepción. Eso ya ha sido probado, pero habría que implantarlo en toda la red y que los coches viniesen con la tecnología necesaria», indica Martínez.

Y todas las pruebas han tenido un resultado satisfactorio. Durante dos años un grupo de conductores seleccionados aceptaron llevar en sus coches convencionales los equipos informáticos y de comunicación necesarios colocados por el CTAG para la intercomunicación con la carretera. Las pruebas se realizaron en sesenta kilómetros del anillo formado por las autovías A-52 (entre A Cañiza y O Porriño), A-55 (Vigo-Tui) y en el tramo entre Puxeiros y Tui de la autopista AP-9. No es ciencia ficción. Es el futuro inmediato.

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