La Xunta justifica pagar más por 2 autovías para evitar su quiebra

Negocia compensar a las concesionarias por el bajo volumen de tráfico


Santiago / La Voz

No se utiliza la palabra rescate, pero esa es la verdadera intención. La Administración autonómica se propone salir en auxilio de las concesionarias de las autovías de Barbanza y O Salnés para garantizar su viabilidad financiera y disipar así el riesgo de que entren de inmediato en concurso de acreedores debido a la caída constante del tráfico diario en ambas vías, que es lo que determina el canon o peaje en la sombra que la Xunta abona cada año a las operadoras.

La directora de la Axencia Galega de Infraestructuras, Ethel Vázquez, respondió ayer en el Parlamento a una pregunta de la diputada nacionalista Ana Pontón acerca de la «negociación» que la Xunta ha entablado con las concesionarias para incrementar el canon por encima del tráfico que registran las autovías. Y Ethel Vázquez no solo confirmó que se está buscando la manera «menos gravosa» de compensar a las empresas, sino que argumentó que en caso de permanecer de brazos cruzados y que las firmas quiebren, perspectiva que estaría «acreditada con diferentes informes técnicos», entonces la Administración gallega tendría que pagar 127 millones de euros por la responsabilidad patrimonial, como figura en las cláusulas de los contratos.

Ana Pontón censuró abiertamente que la Xunta salga en auxilio de las empresas concesionarias, al criticar que «existan fondos públicos» para rescatar las autovías gallegas o la banca, pero no para las personas que pierden su empleo y su vivienda o que no disponen de recursos. Pero la responsable de la Axencia Galega de Infraestructuras defendió la búsqueda de una solución, una vez que las compañías que gestionan las autovías solicitaron formalmente el «reequilibrio económico» del contrato de concesión para salir del hoyo en que cayeron.

Previsiones erradas

¿Pero cómo se llegó a esta situación? La respuesta no quedó del todo clara en la intervención parlamentaria, pero la crisis que desbarató todas las previsiones económicas a partir del 2008 es el telón de fondo, sumado a que las concesionarias hicieron estimaciones de tráfico mucho más elevadas que las reales, cuando la Xunta les paga según el tráfico real.

A modo de ejemplo, Ethel Vázquez aludió que la autovía de O Salnés, gestionada por una UTE participada por Copasa, Puentes y NCG Banco, tenía cuando abrió un volumen de tráfico que fue un 22,5 % inferior al previsto y en el 2013 registró un 40,5 % menos de lo estimado. Lo mismo ocurre con la de Barbanza, gestionada por la UTE de Sacyr y NCG Banco. El primer año de su entrada en funcionamiento, el 2009, su volumen de tráfico se situó un 28,6 % por debajo del estimado y el registrado en el 2013 fue un 42 % inferior al previsto.

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