El marchante Juan Carlos Bergantiños posa tras su comparecencia en los juzgados de Lugo

Nacido en Parga y afincado en Nueva York, está vinculado por el FBI a una presunta trama de falsificación de obras de arte y supuesto blanqueo de capitales


Desde su detención a mediados de abril en Sevilla, el marchante gallego José Carlos Bergantiños, acusado por el FBI de un millonario fraude por la comercialización de cuadros falsos, llevaba dándoles esquinazo a los fotógrafos y a los periodistas. Ayer, cuando no se lo esperaba, se encontró no con uno, sino con más de media docena cuando salía de pasar el correspondiente control ante la Justicia que le impuso la Audiencia Nacional como medida indispensable para no acabar en prisión. Tras unos momentos de desconcierto por amabas partes, el hombre de los cuadros les dijo a todos que, pese a las acusaciones que pesan sobre él y la gran repercusión mediática de su caso, estaba muy tranquilo.

Carlos Bergantiños se presentó en los juzgados de Lugo pasadas las nueve y media de la mañana. Esta vez lo hizo solo. Su abogado no le acompañó como sucedió en otras ocasiones. A esa hora no había periodistas. Pero un cuarto de hora más tarde, cuando salió, ya habían llegado fotógrafos, cámaras y redactores para informar sobre la declaración de una testigo de la operación Carioca.

Ni unos ni otros se esperaban el encuentro. Tanto es así que hubo alguna duda sobre si un hombre que salía con un maletín y una camisa de color pistacho sería Bergantiños. Al ser abordado aguantó bien la presión y se limitó a contestar con un «sí señor» cuando le preguntaron si estaba tranquilo. «Estoy tranquilo», remachó posteriormente.

Le preguntaron asimismo por su hermano, también detenido y puesto en libertad, y respondió: «Esas son cosas de él». Además hizo una advertencia: «Nada teme, dada debe».

En un momento dado, ante la lluvia de flashes, se paró ante un fotógrafo y le dijo si quería que hiciera un posado. Seguidamente, ante la puerta de un coche que se encontraba aparcado en el lugar, se colocó para las fotos.

Antes de abandonar el lugar les advirtió a los periodistas: «Así apoyáis a Galicia». La advertencia fue efectuada en un tono sarcástico y posiblemente en disgusto por ser objetivo de las cámaras y también de los redactores. Carlos Bergantiños tiene fijada últimamente residencia en Parga, localidad donde nació.

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