Los comicios europeos marcarán una abstención récord de la emigración

Solo diez mil gallegos de los 421.000 inscritos en el extranjero han pedido votar el día 25


Redacción / La Voz

Nunca Galicia tuvo tantos electores residiendo en el extranjero como en la actualidad y nunca su participación electoral será tan baja como lo que van a registrar las urnas el 25 de mayo.

De los 421.719 gallegos inscritos en el censo electoral de residentes ausentes (CERA), tan solo 10.841 han solicitado, o podido pedir, su inscripción previa para participar en los comicios europeos. Si todos ellos llegasen a remitir por correo o llevar su papeleta a los consulados habilitados para dicha recepción, solo el 2,57 % del censo exterior participaría en la consulta electoral.

Dicho porcentaje, que por sí mismo marcaría una abstención histórica entre la diáspora, será inclusive todavía mayor, ya que no todos los emigrantes que solicitan tomar parte en las elecciones reciben en plazo las papeletas de las candidaturas y la documentación necesaria, o su envío por correo no llega a las juntas electorales provinciales en los períodos legales establecidos, amén de los que pese a inscribirse previamente renuncian al final a votar.

Ni en números absolutos, ni porcentualmente desde que en el 2011 PSOE, PP y CiU acordaron en el Congreso implantar el voto rogado y con ello la solicitud previa de cada emigrante para tomar parte en las elecciones, ha habido una abstención tan extrema como la que van a registrar las elecciones europeas en Galicia entre los residentes en el exterior, como ocurrirá también en el conjunto de España, en el que solo 60.002 personas han pedido votar en los próximos comicios del 1,72 millones que componen la diáspora en la actualidad.

Caída continuada

En las elecciones generales del 2011, las primeras en las que se limitó la participación de la emigración, fueron 16.067 los gallegos residentes en el extranjero los que expresaron su opción política en las urnas (el 4,21 del total de inscritos en el CERA). Un año más tarde, en las autonómicas del 2012 la participación cayó a un 3,26 %, con solo 12.954 papeletas llegadas del exterior.

Pero para comparar lo que va a ocurrir el próximo 25 de mayo con lo que sucedió en las anteriores elecciones europeas del 2009, cuando aún no estaba implantado el voto rogado, baste señalar que entonces remitieron su papeleta un número de electores cinco veces mayor que el de solicitantes para participar en la nueva composición de la Eurocámara.

El 16,1 % de participación que se registró en las anteriores europeas había marcado ya una movilización escasa entre la emigración gallega, pues nada tenía que ver con las cifras consignadas en otro tipo de comicios como las autonómicas, en las que en el 2005 llegaron a participar el 35 % del CERA (105.682 personas), y cuatro años más tarde otro 25 % (88.666). En Ourense, la provincia en la que tradicionalmente tiene una menor implicación electoral de sus emigrados, solo han solicitado votar esta vez el 2,2 % de los inscritos en el censo exterior, cifra que en Pontevedra, la demarcación con más peticiones esta vez, solo es de 0,8 puntos más.

Denuncias

Colectivos de emigrantes denuncian en los últimos días haber quedado fuera de todo el proceso electoral al recibir la comunicación de algún tipo de error en la inscripción censal después de que se cerrase el plazo para realizar reclamaciones.

Inscripciones dobles en las delegaciones provinciales y consulados, o la desaparición de los dos ámbitos administrativos, han deparado exclusiones y propiciado denuncias y protestas y hasta objeto de campañas por parte de colectivos de la emigración, que ya se opusieron en el 2010 a la reforma de la Ley Electoral que acabó condicionando su participación y los excluye de los comicios locales. Desde entonces vienen solicitando un nuevo cambio en la normativa que regula su participación. PP y PSOE se han mostrado ya a favor de modificar de nuevo la Loreg tras el fracaso de participación de la emigración, pero sin definir ni plazos, ni condiciones.

Peticiones de la emigración

Marea granate, una red transnacional de emigrantes organizadas en asambleas locales y globales a través de la Red, ha iniciado una campaña contra el voto rogado, al que denominan «voto robado», al considerar que dificulta en extremo la participación electoral de los residentes en el exterior, y reduce por tanto sus derechos respecto al resto de los españoles.

La creación de una demarcación propia, el establecimiento de urnas en los consulados de los países que cuentan con más de 500 emigrantes inscritos y la eliminación del voto rogado forman parte de las reivindicaciones de los organismos de presentación oficial de la diáspora, al margen de que la última reforma de la Loreg contó incluso con la reticencia del mismo Consejo de Estado.

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