Santiago de Compostela

Hacia las 11.30 horas llegaba a la plaza del Obradoiro la furgoneta en la viajaban el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, para visitar la Catedral.

Antes de acceder al interior, el jefe del Gobierno nipón detectó entre el público a unos jóvenes de su país y se dirigió a ellos: «¿Qué hacéis aquí, sois peregrinos?», les preguntó en japonés. Rajoy se acercó también a preguntarles, ya en español, por su visita.

«Estudiamos en Santiago de Compostela», los informó Gaku Yamamoto, de 22 años, que al igual que sus acompañantes, Wakana Mizung, de 21 años, y Norimi Hara, de 22, participan este curso en un intercambio entre sus universidades y la de Santiago de Compostela para estudiar Geografía y Turismo, Comercio y Economía, e Historia, respectivamente.

«Muy bien», les dijo Rajoy animoso, que cuando se marchaba escuchó a una señora entre el público soltarle: «Pídale algo al Apóstol para los españoles». Y Mariano Rajoy respondió con una sonrisa forzada.

Tras el Obradoiro, ambos mandatarios subieron a los tejados de la catedral y estaba previsto un intercambio de regalos en el Hostal de los Reyes Católicos. Rajoy iba a obsequiar a su homólogo japonés con cinco botellas de vino de las cinco denominaciones de origen gallegas. Por su parte, Shinzo Abe tenía previsto regalar a Mariano Rajoy tres botellas de sake de tres regiones diferentes: de la desgraciadamente famosa Fukushima, Yamaguchi y Miyagi.

En el Hostal dos Reis Católicos fue donde ambos mandatarios atendieron a los medios de comunicación, recordando en primer lugar los motivos de la visita, enmarcada en los años del Año Dual España-Japón 2013-2014, con el que se conmemoran el 400 aniversario desde que Japón envió su primera embajada a Madrid con el objetivo de mantener relaciones comerciales con la entonces llamada Nueva España, el actual México.

Rajoy elogió los viños españoles: «Son los mejores del mundo, para que vamos a negar la evidencia», dijo, mientras Shinzo Abe remarcó que se ha quedado «muy impresionado» con la visita a la Catedral y por poder poder saludar a compatriotas suyos, peregrinos y estudiantes, entre el público, pues entiende que son «el fiel reflejo de los fuertes lazos entre Japón y España» que confía en que se puedan ampliar.

Los dos mandatarios, acompañados del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, almorzaron el propio Hostal un menú típico gallego, integrado por empanada de zamburiñas, pulpo, lomo de rodaballo o helado de queso del Cebreiro, mientras sus esposas hicieron una escapada a la cercana rúa del Franco, acompañadas de Pilar Rojo, presidenta del Parlamento, y de Ana Pastor, ministra de Fomento, para conocer el pulmón de la restauración de la ciudad.

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«¿Qué hacéis aquí, sois peregrinos?»