«Un país no puede llevar con dignidad su nombre si tiene niños con hambre»

El icono de la desobediencia civil plantea tribunales contra los culpables de la crisis


vigo / la voz

La destrucción de un establecimiento de McDonald's en Francia; labrar con su tractor los jardines de la torre Eiffel para protestar por las directivas agrícolas europeas; la destrucción de cultivos transgénicos, o la reiterada ocupación de terrenos militares para darle uso agrícola, salpican la biografía de uno de los mayores iconos mundiales y precursores de la antiglobalización, del activismo agrario, la contestación social y la desobediencia civil. José Bové ha acabado por ello varias veces en la cárcel, lo que ha dado más trascendencia mediática a las protestas con las que arrancó en mayo del 68 y ha acabado por serle asignado en su país el papel de nuevo Astérix, tanto por su bigote como por la fuerza en sus reivindicaciones. A sus 61 años y tras cinco en la Eurocámara, ahora trata de llegar a ser presidente de la Comisión Europea impulsado por los Verdes y la Alianza Libre Europea, en la que se integra el BNG y a cuya candidata, Ana Miranda, apoyó ayer en Vigo.

-¿Cómo casa que un defensor practicante de la desobediencia civil, de la antiglobalización, de la lucha contra las estructuras políticas, quiera presidir la UE?

-Hay que casar el radicalismo con el pragmatismo. Radicalidad en las convicciones y pragmatismo para construir una respuesta en favor de la ciudadanía, y eso ahora pasa por Europa. Los Verdes han hecho una apuesta por tener grupo en el Parlamento Europeo [el cuarto en escaños en el mandato que concluye] y una serie de alianzas que no lo son en clave tecnócrata, sino en clave política.

-Su currículo quedará para siempre unido a acciones llamativas y radicales en momentos, quizás, menos difíciles que los actuales. ¿Ve ahora a la sociedad resignada, con miedo?

-No. Lo que constato es que en toda Europa hay movimientos que se están levantando, como los indignados, las luchas contra los desahucios y tantos otros. No veo tanto esa resignación que se proyecta, sino una base para la esperanza. Queremos pensar globalmente para actuar localmente y recuperar el sentido de rebelión.

-¿Volvería a destruir el local de una multinacional, a quemar cultivos de transgénicos, o a protagonizar alguna acción violenta por alguna causa?

-Mis luchas siempre fueron luchas no violentas, que no es lo mismo que la pasividad. Actúo para defender los derechos de las personas y el interés común, pero nunca hubo por mi parte un ataque a personas físicas. Por ser eurodiputado no voy a dejar de ser ciudadano comprometido y cuando se agotan las vías ordinarias hay que actuar, incluso desde la desobediencia a la legalidad. Pero nunca me aproveché de mi inmunidad parlamentaria, todo lo contrario.

-¿Pero volvería ahora a llevar a cabo alguno de los hechos que le han dado notoriedad?

-Si detecto la existencia de transgénicos en cualquier campo de Francia no dudaría ni un segundo en ir allí a cortar físicamente esos cultivos.

-Rebeldía sí, pero me imagino que como eurodiputado cobra el mayor sueldo de su vida. [Cada uno cobra al mes 7.956 euros brutos más dietas].

-En el Parlamento Europeo hay menos diputados que cargos electos hay en los Parlamentos de España. Yo siempre he abogado por limitar en Bruselas los mandatos a uno solo, y le diré que en mi grupo, Los Verdes/ALE, parte del sueldo se destina a nuestro movimiento.

-¿Y qué opina o qué se dice en la Eurocámara cuando con esos sueldos se escucha que en países como España o Portugal hay niños que la única comida que tienen al día es la que reciben en el colegio?

-Un país no puede llevar con dignidad su nombre si tiene niños que pasan hambre. Consentir este tipo de situaciones es un escándalo y hemos tenido que luchar durante dos años para conseguir ayuda alimentaria a las personas más pobres, porque había jefes de Estado de la UE que se oponían a financiar partidas para los desfavorecidos. Es un escándalo cuando no se prioriza la alimentación infantil y en cambio se invierte en un Ejército cada vez más moderno.

-¿Que haría el Astérix de la antiglobalización si fuese presidente de la Comisión Europea?

-Lo primero, luchar contra la fuga de capitales a paraísos fiscales y perseguir a las personas y empresas responsables de la actual crisis financiera y social.

-¿Los perseguiría y luego...?

-Impulsaría medidas respecto a Suiza y países similares, y perseguiría esas fugas como ya hace Estados Unidos. Y algún día habría que crear tribunales internacionales para juzgar a jefes de Estado por esta crisis.

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