«No tengo nada en contra del gallego ni de los dialectos»

La dueña del hotel que sugirió a una madrileña que eliminase el gallego de su currículo añade que «en Asturias se habla una cosa que se llama bable que es inventada»


redacción / la voz

La dueña del hotel asturiano que rechazó el currículo de la madrileña Esther García y le sugirió que eliminase en él la referencia a su nivel alto de gallego no tuvo que hacer ayer memoria para recordar este caso pese a que responde cada día, dice, a un buen número de solicitudes de empleo: «Tengo la costumbre de contestar a todos, por educación. Y en este caso, a esta chica le contesté diciéndole que teníamos la plantilla completa y le recomendaba que estudiase más idiomas». Explica la empresaria asturiana que «si me hubiese puesto inglés alto, francés alto, alemán alto y gallego alto no le hubiese dicho nada, pero teniendo solo inglés de nivel medio bajo y gallego tuve que recomendarle que insistiese más en idiomas más elementales».

El argumento en el que insiste una y otra vez la propietaria del establecimiento rural es que entre sus clientes figuran un elevado porcentaje de extranjeros, y precisamente por ello necesita que sus recepcionistas -puesto al que optaba Esther García- hablen al menos inglés, francés y alemán, conocimientos que la aspirante madrileña no aportaba. Le contestó, afirma, «educadamente, como empresaria hotelera asturiana», y «sin ninguna acritud» le explicó que le parecía «irrelevante la información que me daba de que sabía gallego y que solo tendría futuro en su amada Galicia».

Aunque reitera que no tiene nada contra el gallego, la dueña del hotel entiende que su respuesta al currículo de Esther -en la que decía, por ejemplo, que «el gallego lo puede utilizar en Galicia nada más, y es una lástima que haya perdido el tiempo en estudiar ese idioma y no otros más elementales»- pueda sentar mal «por todos los problemas que hay ahora por los nacionalismos en general».

En todo caso, la polémica que ha suscitado su texto le resulta «un poco exagerada». «A mí me parece bien que se conserven las lenguas, pero no en este plan talibán. No tengo nada en contra del gallego ni de los dialectos, aquí en Asturias se habla una cosa que se llama bable que es inventada absolutamente. Me parece muy bien que los gallegos hablen gallego y los catalanes, catalán, pero siempre bajo unas normas, sin olvidarnos de que estamos en España. Lo que no me parece bien son los extremismos, de que porque yo le haya contestado eso ya yo sea una enemiga del gallego», sostiene para terminar apuntando que tanto a gallegos como a catalanes les pide que «cuando se dirijan a mí, que soy asturiana, lo hagan en castellano».

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«No tengo nada en contra del gallego ni de los dialectos»